Foto Marcela Golfredi

Otra mirada ante la oscuridad

“Si yo siempre sigo el mismo método, siempre obtengo el mismo resultado. Si yo cambio de método, obtengo otro resultado. No fue que cambié el hecho anterior y sin embargo, obtuve un resultado nuevo. Por eso es que podremos vivir en un Mundo Nuevo, podremos tener una realidad nueva, pero no porque cambie la que está presente sino porque genero una realidad nueva”.

Gerardo Schmedling


“Respiramos el mismo aire. Nos bañamos en el mismo mar. Regresaremos a la misma tierra. Bailamos bajo el mismo Sol”

Ignacio Escribano

“No podemos cambiar lo que sucede, pero sí mirarlo de otra manera”.

Borja Vilaseca


La última vez que salí a la calle fue para ir a comprar comida a un lugar que está a 800 metros de mi casa. Fue muy angustiante la situación porque no pude comprar por un problema con la tarjeta y lo peor fue que, cuando estaba volviendo a mi casa, una vecina del edificio con la que solía tener una buena relación me increpó: “¿Qué hacés saliendo? ¡Te van a secuestrar la bicicleta! ¡No sabés que no se puede andar por la calle?” Ni hola. Ni el ¿Cómo estás? habitual. Ni un ¿Necesitás algo? No. Me dijo “Te van a secuestrar la bicicleta”. Y sentí que si ella tuviera el poder de hacerlo lo hubiera hecho y que era posible que me quedara sin comida ni bicicleta y me atrapó una angustia profunda que todavía revivo al escribir este breve relato de esa mañana de aislamiento preventivo social obligatorio que estaba empezando en Argentina. Me parece que lo más feo de todo lo que estamos viviendo es que pareciera que a mucha gente le da igual si nos morimos de tristeza, de cáncer, de hambre, de dengue, de violencia machista, de un infarto al corazón… Lo único que les preocupa es que podamos portar en nuestro cuerpo al nuevo virus que anda dando vueltas por el mundo y contagiar a alguien más. Parece que en estos meses de 2020 no les importara ninguna otra cosa que no responda a los mandatos de la Organización Mundial de la Salud. Lo que más me preocupa en este momento es que se haya instalado en el inconsciente colectivo la absurda idea de que vamos a poder salir de esta trágica situación con barbijos, alcohol en gel y encierro.

La humanidad está iniciando su noche oscura

Los seres humanos, en nuestras diferentes estrategias y luchas de poder, hemos llegado hasta acá. En mi opinión ser policías y jueces de nuestro entorno no ayudará en nada a revertir esta crisis. El mecanismo del amor no funciona así y es el amor, en su sentido más profundo, lo único que nos puede salvar como especie. No me refiero a una idea de sobrecito de azúcar, estoy hablando de esa fuerza que no se puede explicar en palabras pero que existe porque la hemos experimentado en varias oportunidades a lo largo de nuestro recorrido por este Planeta. No le creo a nadie que diga que en su vida todo es perfecto y amoroso pero tampoco le creo a quiénes dicen que han sufrido desde que nacieron y no han vivido momentos de amor y paz. El ser humano, por su propia condición, logra sentir amor aún en las condiciones más adversas. Se sabe que lo único constante es el cambio. Siempre estamos en movimiento pero no es lo mismo estar con un bote en una tormenta en el Pacífico que haciendo la plancha en una tarde de sol en el Caribe. El ambas situaciones nos movemos en el agua pero una no se aprende nada y en la otra, si salimos con vida, si. Como dice un refrán popular: “Ningún mar en calma hizo experto a un marinero”.


En este momento, como nunca antes en la historia, será la compresión necesaria del sufrimiento y las necesidades propias y ajenas la que nos pueden ayudar. No es resaltando la turbio que vamos a ver la claridad. Contra la oscuridad no hace falta enfrentarse, sólo alcanza con iluminarla. Así de fácil se destruye. Necesitamos comprender que lo que pasa afuera nos pasa también adentro porque somos una sola cosa interconectada. Todo lo que hacemos, tarde o temprano, como un boomerang nos vuelve. Ya queda en evidencia que nunca sirvió tapar la pobreza con muros ni encerrar a las personas para combatir problemas sociales, ni golpear o reprimir para instalar ideas. Ahora tenemos la posibilidad de evolucionar desde el poder de la unidad y eso será todo un desafío dado la arrogancia académica o económica de muchas personas que se creen superiores a otras vaya a saber por qué mecanismos de justificación. Ahora que el terror parece reinar en todos los territorios del Planeta, la solidaridad tiene que ser la bandera que nos agrupe y encuentre. En la especie humana residen infinitos recursos para reinventarnos. Y es una obviedad decirlo pero es bueno recordarlo: el amor real y los actos de libertad no serán transmitidos por televisión ni los veremos en la tapas de los diarios.

Preguntas existenciales

No es buena idea bombardear nuestra mente con series, películas ni siquiera con libros o recitales en línea porque nos distraen y es justamente eso lo que debemos evitar. Estar en nuestras casas tiene que servir para hacernos todas las preguntas que podamos hasta encontrar las respuestas que nos animen a seguir viviendo por el camino de la dignidad.

Ahora es momento de proyectar el Nuevo Mundo que vendrá después de este y la filosofía elemental es una buena aliada: ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Vivo en coherencia entre lo que siento, pienso, digo y hago? ¿Cómo puedo aportar más valor a la sociedad? ¿Será que Dios creó a la humanidad o la humanidad inventó un Dios que le vino bien a sus ideales? ¿Todo lo que veo y siento es sólo materia y energía o hay algo más? ¿Qué más? ¿Qué puedo aprender de esta situación?

El Planeta Tierra nos está pidiendo a gritos que demos un giro en la dirección alienante y esquizofrénica en la que íbamos y está quedando claro que si no nos unimos hacia una transformación generalizada y colectiva nos quedaremos en el camino.

Hay personas que necesitan un empuje y no lo van a encontrar en los medios de comunicación masiva ni en los centros hegemónicos de asistencia a la salud. Necesitamos transformarnos en faros de acción con propuestas creativas y ya hay varias personas y grupos que están activando desde ese lugar desde hace tiempo. Algunas ideas:


  • Dejar de hacer cosas que nos torturan y hacer las que nos apasionan. Hacer lo que nos hace bien colabora con el entorno y aporta valor a la humanidad. 
  • Concretar la autoproducción de alimentos siendo prioritario el desarrollo de huertas en terrenos baldíos, márgenes de rutas y caminos, jardines, patios, terrazas y balcones.
  • Hacer compost con los desechos orgánicos tiene doble función: la reducción de la basura sólida y el aporte de tierra fértil para la producción de alimentos.
  • Reciclado de ropa, muebles, electrodomésticos, cartones y papeles.
  • Reutilización de plásticos (los objetos que no se rompen merecen algún tipo de respeto). Basura cero no es sólo un consigna, es una necesidad en un mundo hiper contaminado. 
  • Alimentación vegetariana o vegana al menos al 70%. Más allá del debate ético acerca del consumo de animales, la carne contiene múltiples sustancias perjudiciales para nuestro organismo. Hay mucho material escrito sobre el tema. Ahora que hay tiempo de leer y ver documentales es momento de conocer la verdad sobre el negocio de la carne y sus nefastos daños sobre la salud humana y sobre la salud del Planeta.
  • Alimentación libre de productos procesados (La comida en latas o en sobres intoxica. No nutre, sólo da sensación de saciedad)
  • Evitar el consumo de pastillas y otras drogas provinientes de laboratorios (cada vez que consumimos medicamentos le estamos diciendo al cuerpo “no te quiero escuchar”) Las drogas químicas logran tapar muchas veces los síntomas pero rara vez resuelven el problema de fondo. 
  • Practicar actividades físicas que mantegan el cuerpo aǵil y la mente en calma.
  • Formarse en herramientas de autoconocimiento personal que durante años han sido silenciadas y censuradas por el poder hegemónico y la iglesia católica en particular: eneagrama de la personalidad, astrología, registros akáshicos, lectura de aura, constelaciones familiares, hoponopono, bioneurodecodificación, reiki, chamanismo, etc. son sólo algunos ejemplos de mundos por descubrir que no estudiamos (ni siquiera conocimos superficialmente) en nuestro paso por las instituciones educativas. Ya no sirve seguir pensando que no hay nada de valor ahí. Son sólo pensamientos limitantes. Hoy es momento de creer para aprender. La espiritualidad sirve, entre otras cosas, para ver “la foto” más grande. 


En síntesis: necesitamos cambiar la propia realidad individual para que cambie la realidad colectiva.

El revolución viene de abajo hacia arriba. Es la masa crítica la que se tiene que unir. Aunque nos sintamos personas indefensas y aisladas tenemos un poder increíble que está dormido producto de malos hábitos adquiridos tras años de lógicas capitalistas de producción y pensamientos patriarcales y racistas. Así seres mezquinos organizados en instituciones opresoras han lograron dividir injustamente a los seres humanos según jerarquías impuestas funcionales al poder. Pero ahora todo eso, por fin, está terminando. Los sistemas de dominación van a caer tomados de la mano.


Cuando una persona se despierta necesariamente se rebela


El paraíso es una posibilidad acá en la Tierra. Es el momento de estar a la altura de la situación y diseñar colectivamente una respuesta a esta pregunta: ¿Cómo nos gustaría que sea el Nuevo Mundo? Contar tragedias y compartir datos escalofriantes si bien pareciera ser inevitable, no ayudará en mucho a salir de esta crisis. Espero que “La imaginación al Poder” como decían allá en ese famoso mes de mayo francés. Ahora estamos sintiendo como si estuviéramos corriendo tras un camino que se deshace por detrás pero no nos debe dar miedo el abismo. Abajo seguramente haya un jardín de flores con ríos cristalinos que desembocan en un mar que como siempre, nos invitará a entrar.

El amor a veces dice "por acá no paso" y por eso nos está costando tanto verlo en las pantallas. El desafío es abrazar nuestra propia naturaleza para brillar y así iluminar todo lo demás. No importa quién prenda la luz, cuando alguien la enciende alumbra todo lo que hay.

La verdadera catástrofe es que estamos siendo infelices. Imaginen una llama violeta que lo envuelva y transmute todo y después soltemos el pensamiento único de barbijos, respiradores y vacunas para construir algo superador. Soñar está muy bien pero despertar es, sin lugar a dudas, lo mejor.


Texto: Lucía Gorricho
4/4/20
Foto: Marcela Golfredi


Algunas ideas en tiempos de pandemia



¿Qué puede ser más funcional al poder que las familias se autoencierren y produzcan valor desde sus casas? ¿Qué puede ser más útil a los mecanismos de control que sean las personas del barrio las que se anden fijando hacia dónde vamos, qué hacemos y con quién nos juntamos? ¿Qué enemigo puede ser más peligroso que uno que, por su tamaño, no podemos ver ni tocar pero que pasa de cuerpo en cuerpo con la misma facilidad que el virus de una gripe común? ¿Qué puede ser más efectivo para inyectar miedo en las poblaciones que todas las cadenas masivas de comunicación estén transmitiendo cada nuevo caso de enfermedad y contando las nuevas muertes minuto a minuto?

La enfermedad existe y es peligrosa, no la quiero subestimar, pero hay cosas que me preocupan más. Todo el mundo sabe que para no enfermarse lo más importante es tener el sistema inmológico fortalecido. Un virus o una bacteria no nos afectan por igual. Cuanto más fuerte estemos menos posibilidades tendremos de enfermarnos porque el cuerpo humano tiene sus propios mecanismos de defensa y autoregulación. El problema es que lo intoxicamos de mil maneras y no le damos el tiempo a regenerase como lo haría si lleváramos una buena alimentación, si durmiéramos y transitáramos los dolores sin medicación, si hiciéramos diariamente actividad física y sobre todo, si tuviéramos la mente despejada de información. Y esto es algo clave: nuestros pensamientos tienen un gran poder de creación. Por ejemplo, si alguien se repite una y otra vez en su cabeza: “No voy a poder. No voy a poder. No voy a poder” es casi seguro que no podrá. Y lo mismo ocurre con el pensamiento reiterado de “Me voy a enfermar. Me voy a enfermar. Me voy a enfermar”. Lo primero que debemos hacer si queremos frenar esta pandemia es tratar de mantener los pensamientos lo más calmos posibles. Para mí la mente es como un jardín y las ideas son las semillas que plantamos. Cada vez que surja una idea negativa o destructiva sólo hay que restarle importancia y seguir regando a las demás, las que sí queremos que prendan y se desarrollen para cosechar buenos frutos. No es tarea sencilla en época de cuarentena, lo sé, pero tampoco es imposible y vamos a poder ayudar más y mejor si nos mantenemos en calma y con la vibración elevada.

Algunas propuestas simples:

  • Consumir la menor cantidad de noticias posibles. Nadie tendrá más sabiduría ni será mejor persona por estar al tanto de los últimos acontecimientos en Europa o en China. Los medios fragmentan una parte de la realidad y la repiten hasta el cansancio. Su función es trasmitir miedo y desconfianza. Lo han hecho siempre y lo seguirán haciendo. La verdad no será transmitida.
  • Consumir comida poco procesada: lentejas, arroz, porotos, garbanzos, quinoa etc. con verduras cocidas y ensaladas. Frutas, brotes y semillas también son una buena opción. Hay que disminuir al máximo posible el consumo de carnes, lactos y sobre todo, de alimentos procesados. Un sobre de sopa instantánea por ejemplo, no aporta nada bueno al organismo, todo lo contrario: lo intoxica.
  • Aprovechemos el tiempo de cuarentena para hacer ejercios de yoga y respiración conciente. Hay muchos videos sobre esto y mucha información escrita. Mantener los músculos flexibles y los pulmones bien oxigenados es clave para tener una buena salud.
  • Es momento también de mejorar nuestra relación con las plantas. Ojalá de esta cuarentena salgamos con más huertas y más compost en las casas. El manejo con la tierra nos conecta con lo mejor de la vida y de paso vamos generando alimentos sanos para el futuro cercano.
  • El encierro es algo grave para la salud mental pero es mucho más grave para las miles de mujeres que son víctimas de violencia. Por favor, si escuchan gritos y golpes, involúcrense. Quienes venimos acompañando casos de violencia de género nos preocupa mucho esta situación.
  • Pase lo que pase mantengan la calma: gritar, enojarse, golpear cosas, rara vez sirve para algo. Más que nunca recomiendo cantar, bailar, pintar, escribir, moldear cerámicas, contar historias y chistes, organizar juegos que no impliquen competencia... Cualquier tarea artística y lúdica ayuda a que el sistema nervioso se mantega sano y alegre y eso es muy bueno para todas las personas que nos rodean.
  • No juzguen. No manejamos el total de la información. No sabemos a dónde va el vecino ni por qué esa señora está sentada en un banco de una plaza. Sabemos muy poco de la realidad de otras familias, sus problemas, sus miedos, sus dolores. No juzguen por favor. No amenacen. No crean que saben cómo resolver todo y mucho menos crean poder con todo.
  • Para cuidar a la gente que nos rodea lo mejor que podemos hacer es estar con el “espíritu alto”. Sonriamos siempre que podamos, escuchemos música que nos ponga de buen humor. Cocinemos con amor y ofrezcamos comida (es tan lindo brindar un buen plato de comida).
  • Tengamos cautela con la información que compartimos y hagamos las cosas gratis que podemos hacer y nos conectan con lo mejor de la vida y el Universo: hagamos el amor, besemos a nuestros hijos e hijas, prendamos fuego en algún lugar controlado y meditemos contemplando las llamas, miremos las estrellas por la ventana y busquemos las constelaciones, pisemos la tierra sin calzado ni medias, reciclemos todo lo que podamos, acariciemos perros y gatos y otra vez, sonríamos.
  • Por último, pero no menos importante, miremos a los ojos que son el espejo del alma y confiemos que, como todo, esto también pasará.
Lucía Gorricho
Viernes 20 de marzo de 2020

Foto Marce Golfredi

Dónde se consiguen mis libros y por qué adherimos al Comercio Justo



Pueden conseguir FRUTILLAS segunda edición 🍓📚 y LA GEOGRAFÍA DEL MAR 🌊📚 en los siguientes  puntos de venta de Mar del Plata:

🎯 El Aleph (Corrientes 1740)
🎯 Eureka (Luro 2654)
🎯 Fray Mocho (Belgrano 2877)
🎯 El Ventanal (9 de julio 3535)
🎯 Aurelia (Córdoba esquina Vieytes)
🎯Feria de las artes del fuego (los viernes en la Plaza seca del Complejo Universitario y los sábados a la mañana en Plaza Rocha)



En otras localidades de Argentina:

🏷️ Buenos Aires (Librería Antú, FM La Tribu o en facebook a Paula Sí)
🏷️ Neuquén (Colectiva Feminista La Revuelta)
🏷️ VillaGesell (El Aleph librería)
🏷️ Mendoza (El Almacén andante)
🏷️ Luján (Librería Babilonia)

También los pueden pedir por mensaje privado en Instagram a @gorricholucia o por la página de Facebook Frutillas libro y arreglamos una entrega directa por Correo Argentino.

Cualquiera de los dos salen 500 pesos 💸

✈️En otras localidades de otros países:

Santiago de Chile (Librería Recoletras)
Berlín (Andenbuch librería) y próximamente en Valencia, sur de la Península Ibérica.

Si te interesa ser parte de la comercialización ponete en contacto por mail: gorricholucia@gmail.com y te explicamos cómo.

En este proyecto adherimos a los principios del comercio justo, un enfoque alternativo al comercio convencional internacional.

Algunos principios del comercio justo:


  • Se busca crear oportunidades de producción a pesar de la desventaja económica.
  • Son clave la transparencia, la responsabilidad, la confianza y el respeto por la palabra.
  • Ninguna tarea se realiza con trabajo forzado evitando cualquier tipo de explotación laboral.
  • Se tiene un compromiso con la no discriminación, la igualdad de género y el empoderamiento económico de las mujeres. 
  • Por último, pero no menos importante, el comercio justo promueve el uso de materias primas de origen sustentable, de tecnologías de producción que reduzcan el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero. Se busca minimizar el impacto de los desechos de los procesos de producción al medio ambiente y el uso de pesticidas, además de usar materiales reciclados o de fácil descomposición.


Por eso FRUTILLAS y LA GEOGRAFÍA DEL MAR están impresos con tapa de papel reciclado y sin plástico.

Cualquier inquietud no duden en opinar y comentar! De esta manera la información circula mejor.

Hacer Silencio



Ya les conté que cuando estuve en Madrid viví unos días en la casa de Juana, una mujer muy culta y amorosa que tiene muchos viajes encima. Al rato de estar hablando por primera vez se fue a buscar un libro para regalarme. Me dijo que ella lo tenía en la mesita de luz y que a la noche lo abría en cualquier parte y siempre le dejaba una nueva enseñanza. Me lo leí en dos tardes en esa misma ciudad antes de tomar el vuelo de regreso a casa.

Los primeros capítulos los leí en una mesa de un bar que estaba afuera sobre la vereda de una calle muy madrileña. Pedí un exprimido de naranja y para mi grata sorpresa me trajeron unas papas fritas de regalo. Saqué una foto de todo eso (jugo, papas, libro y calle peatonal con edificios antiguos y comercios bien puestos) y se la mandé a Juana por whathsapp. No me acuerdo que me respondió en ese momento pero si me acuerdo el llamado de atención que me hizo cuando nos volvimos a ver: ¿Cuánto tiempo leíste antes de sacar esa foto? y siguió con un discurso muy sentido y coherente anti redes sociales y celulares en general. Tenía razón en todo. No me estaba juzgando a mí. Sentí en sus palabras ideas profundas tiradas al aire de la cocina invitando a la humanidad entera a Despertar de una vez. En síntesis lo que debemos saber es que lo que pasa en las pantallas no es la realidad y que nuestro estado de ánimo no puede depender de un mensaje de texto, parece obvio al escribirlo pero no es tan fácil de asimilar. 

- A mí me gusta la tecnología, le dije. Pero comprendo y estoy de acuerdo que son adictivas y que estamos haciendo un muy mal uso. La próxima vez que agarre el libro voy a poner el teléfono en modo avión y me voy concentrar. Le voy a dedicar atención plena. Lo prometo.

La otra mitad del libro lo leí en un parque lleno de árboles y flores que tiene una tumba egipcia real. No entré porque no me gusta hacer cola en ningún lado y preferí sentarme en una manta al lado de un árbol con el mate y el libro y dedicarle la atención que, un día antes, le había prometido a Juana.

- “Es un espectáculo este material”, escuchaba una voz decir en mi interior. Habla sobre el silencio pero también sobre el oficio de escribir (ya que él es escritor) y cuando leía esas partes era como si las hubiera escrito yo. Igual.

- “Eso siento. Justo esto que está diciendo Pablo d’Ors el autor”, me decía a mí misma. Haga lo que haga nunca voy a tener el reconocimiento como escritora que mi ego pretende. El ego siempre quiere más. Nunca es suficiente lo que hacemos para el ego que se expresa a través de ideas desordenadas, reiteradas y constantes en nuestra mente. Dice el autor que no es arriesgado afirmar que más del 80% de nuestros pensamientos son innecesarios. De eso y de otras cosas, nos damos cuenta meditando.

Cuando volví a Argentina fui compartiendo algunos capítulos por audios de whatsapp. “Escuchá esto Nati”, y ahí le leía un capítulo o dos.” También le leí a Patti, a Pame, a Manuel, a mi papá (fragmentos) y por eso no dudé cuando Seba Quintanilla me dijo: “Lu, tenemos un nuevo micrófono en el estudio que es específico para grabar voces. Cuando quieras grabar algo vení y probamos”. Sabía que tenía que leer “Biografía del silencio” para más gente. No dudé en poner una fecha cercana de grabación.

Para practicar la lectura antes le pedí permiso a Marcelo de El Ventanal, un amigo librero con quien siempre hablo de arte, amor y cultura. Le pregunté si podía ir escuchando el libro entero en audios grabados cortos y aceptó. Marcelo es muy bueno haciendo marcas y correcciones. Además tiene paciencia.

- “Muy lindo este librito de autoayuda”, me dijo.

- No Marcelo. No es un libro de autoayuda, le expliqué al hombre que más sabe de bibliotecas en Mar del Plata. Es un libro sobre “filosofía aplicada a la persona”, esa es la forma correcta de clasificarlo. No tenía por qué saberlo. Los libros de autoayuda fueron el hazme reír de muchas academias durante años que, habiendo leído uno o dos libros comerciales al respecto, se creyeron con la autoridad moral de meter todo en una misma bolsa y señarla con el dedo como literatura basura. Hoy con orgullo podemos decir que nos fuimos animando de a poco a meter la mano en esa bolsa, muchos libros pasaron a estar disponibles en bibliotecas y siempre salen a la luz perlitas como esta.


Grabé en el estudio. Me equivoqué varias veces pero casi no se nota. Lo importante es que se entiende y la edición de Seba es impecable.

Lo último que quiero decir antes de que busquen en mi canal de youtube “Biografía del silencio” es que en Occidente la iglesia católica tuvo durante años y años el monopolio de la información sobre espiritualidad. Todo lo que tenía que ver con “misticismo” primero era supervisado (y en general luego censurado) por las cúpulas eclesiásticas a través de sus mecanismos casi infinitos de control.

Una vez un médico ayurveda me preguntó si creía en Dios y le dije que no y entonces me volvió a preguntar algo parecido pero de otra manera: ¿Crees que todo lo que pasa tiene que ver sólo con la materia? ¿Tenemos el control de lo que sucede? ¿No hay nada más?

-No, le dije. Estoy segura que hay algo más que no podemos explicar.

Durante mi formación académica muy poco se podía leer sobre ese “algo” y tuve que ir aprendiendo en forma autodidacta bajo la mirada burlona del ecepticismo arrogante de la gente que dice “no creer en nada” y, por alguna extraña razón, le molesta que creamos. Yo, que ya sé por experiencia que el tiempo real existe, quiero vivir en él. La meditación nos invita a vivir en tiempo presente o, al menos, a intentarlo y ver qué pasa. Por experiencia puedo decir que se abre un mundo nuevo de autodescubrimiento a la vez que se cambia y se profundiza la mirada sobre todo lo demás.

Ojalá les guste este libro tanto como a mí. Claro que no coincido en todo con el texto (eso es una pretensión ridícula) pero confío que les va a hacer bien si escuchan. Meditar es gratis y parece ser el camino más corto y eficiente para sentirnos en Paz al mismo tiempo que dejamos en Paz a la humanidad.

Audiolibro Biografía del silencio



Crónica de una visita a la familia Choque


Ayer fui a La Peregrina a llevarle el Página 12 a Gabriela. También tenía unos regalos que me habían dado en Alemania para ella y no podía dejar pasar un día más sin ir a visitarla. Le escribí y me contestó: “Hoy estoy en mi casa hasta las 5. Hola tanto tiempo. Cómo se la extrañó”.

Cuando llegué me estaba esperando afuera y nos abrazamos. “Es del lado izquierdo”, le dije y nos reabrazamos y la sentí decir: “Ya extrañaba escucharla diciendo eso”.

La casa está muy bien, siguen haciendo mejoras aunque los tres cipreses de Monterrey que están en la entrada habían sido recién podados. “Es porque necesitamos el sol para la huerta”, me explicó Gabriela y comprendí. Tiene sentido. Los árboles seguirán creciendo y estarán bien.

Estaba Juan José, el más chiquito de la familia, Marquitos, el hermano del medio que la última vez que lo vi apenas me llegaba al pecho y ahora me pasaba en altura por media cabeza; el hermano mayor con dos amigos que entraban y salían, el papá y el Chapa, un perro nuevo en la familia. Es chiquito y con rulos, super alegre y me traía juguetes a los pies. Su preferido es un Winnie Pooh que esconde cuando deja de jugar para que no se lo saquen. “No sé en donde lo mete”, me dice Gabriela que pone en los animales la misma atención que yo.

Daniel, el papá, se puso muy contento de verme y vino un rato a charlar conmigo afuera. Su lengua madre es el quechua pero el español lo comprende muy bien. Respiré y tomé fuerza para decirle: “Salimos otra vez en el diario Daniel”.

-¿Qué pasó esta vez? Preguntó con miedo y mirando a Gabriela como si hubiera hecho algo malo.
-Nada Daniel, lo mismo. Se sigue profundizando la historia. Con Gabriela nos metimos en muchos temas sensibles y la gente quiere saber más. Saqué el diario y les leí la nota que titularon “Gabriela sabe”. Por fin el periodismo entendió, pensé cuando me llegó a mi celular el link de la nota el día anterior.

Me contó de Carmen y Hugo (cambié los nombres) que trabajan en la empresa de las Frutillas. Me contó que le dijeron que yo me estaba haciendo rica con los libros, que estaba usando a su hija para hacerme famosa y vender más. Le dije que era mentira. Que es cierto que me está yendo muy bien, pero los libros los escribí yo. El texto de Gabriela fue el disparador que me impulsó, pero cuento con la colaboración de mis estudiantes de varios colegios. Le conté que publiqué muchos trabajos como el de ella sólo que el de Gabriela se destacó porque escribe muy bien y porque tocó temas políticos como el de la inmigración y el trabajo infantil.

Les leí la nota. Atención plena hasta de Juan José que tiene 5 años. Mientras yo leía él ojeaba Frutillas, el libro, y nos interrumpió para mostrarnos la foto del campo productivo con los camellones y los plantines que publiqué en el pliego a color. Sabe que ahí está su mamá trabajando en ese mismo momento.

“Ahora cambiaron las cosas gracias a Gabriela”, me dice Daniel. “La gente ya se está dando cuenta que fue para mejor lo que pasó”. Ahora, si llueve, se para. Antes no. Bajo la lluvia subían a la gente al colectivo y la llevaban al campo. Ahora no, se para. Si hace mucho calor también, se para. Antes no era así. La gente está mejor desde lo que hizo Gabriela. Y entonces se me llenaron los ojos de lágrimas y la abracé y lloré y le dije: ¿Viste? Vamos a cambiarlo todo. Vos y yo sabemos que un mundo mejor es posible, que la gente no tiene que trabajar así.

-Yo trabajaba en ronda, me dice Daniel.
-¿En ronda?, le repregunto.
-Sí, derecho. Sin vacaciones.
-¿Sin franco?
-Sin franco, sí.

¿Cómo alguien puede vivir así? Pensé ¿Cómo es posible? ¿De qué estará hecha la gente que puede trabajar así?  Y ahí me contó más: entramos en regla a Argentina. Llegamos con los papeles bien y después de mucho tiempo de estar trabajando me dicen:

-Ya está en regla.
-¿Cómo? ¿No estaba en regla?
-Ahora tendrá recibo de sueldo y médico.
No, no estaba en regla. No me dijo cuántos años lo engañaron.
Y una truchada más: “Yo cobraba 30 mil pero el recibo de sueldo era por 2500, y cuando tuve que arreglar para irme por lo que pasó con Gabriela me dieron lo que me correspondía por recibo de sueldo.
-Eso sí es para hacer una demanda Daniel. Yo tengo amigos abogados si necesita.
-Yo entré por la puerta y por la puerta quise salir. No me ando escondiendo, me aclara.
-¿Le debe algo a alguien?
-A nadie, a nadie -Me repite. -Ahora estoy mal porque tuve un accidente en la obra. Se me partió el tobillo y estoy parado.
-Y usted no sabe estar parado, ¿no?
-No.
-¿Desde qué edad trabaja?
-Desde los 11.
-¿Qué le gustaría hacer si tuviera toda la plata del mundo y no tuviera que trabajar más?
-No sé.
-¿Canta Daniel? ¿Le gusta bailar? ¿Cocina?
-El saxo quiero aprender a tocar, me dice para mi más obvia emoción de sorpresa.  Conocí a un hombre en Mar del Plata que dice que me puede enseñar.

Puse un solo de saxo en youtube en el teléfono y escuchamos. Hicimos una pausa para tanta información mental y a mi las preguntas y las ideas se me iban amontonando en la boca. Daniel interrumpió mis pensamientos compulsivos para decirme: esta es la música que me gusta.

“Campaña para conseguir un saxo para Daniel”, me llega a la mente esta vez.

Ojalá salga. Ojalá alguien que esté leyendo esto tenga un saxo en desuso y lo quiera donar. Ojalá la magia suceda una vez más en esta historia y algún ser sin cámaras ni testigos golpee las puertas de esa casa y diga: “¿Acá vive Daniel Choque? Traje un saxo para usted. Ya trabajó mucho en ronda en esta vida. Ahora toque, toque Daniel, y disfrute sin culpa de la casa que construyó y de la familia que tiene”.

Durante toda la charla Juan José se me venía encima de una forma tan amorosa que me acariciaba el corazón. Lo llené de besos y de mimos. Le di el celular para que filmara al Chapa y me pidió que lo filmara un poco a él.



Qué extraño es poner REC en una cámara cuando lo que sucede es profundo, es intenso. Me cuesta porque sé que unas imágenes en una pantalla jamás serán como las imágenes reales. En los videos no salen los olores ni las sensaciones. Los registros de las cosas que nos pasan nunca podrán superar lo que pasa en verdad.  Igual lo intento. Cuento lo que vivo aunque sé que el relato no será exactamente igual a lo que pasó. La historia escrita no es la historia vivida. Me único deseo es lograr sólo que se parezca lo más posible. Hacerles sentir con palabras a la gente, lo mismo que siento yo.

Gabriela me acompañó hasta la parada del 717 y ahí filmamos un video para Laura, la periodista que escribió la nota, y para Marta, la editora de Página12.

-Me preguntan si lo pueden compartir en Instagram.
-Nop, me dice rápido. No quiero -Vuelve a recordar.  Y después me dice que ella está bien en su barrio que no quiere otra vez vivir lo que ya pasó.

Esta es la opinión de Gabriela sobre la nota publicada en Página 12 el día 31 de enero de 2020 titulada “Gabriela Sabe”: “Me pareció que en la nota hablaban con la verdad. Ahora sé, antes no sabía. Les pido que sigan ayudando a Lucía porque se esfuerza por lo que está construyendo por lo que quiere lograr, y ver que también ella está hablando con la verdad y no tratando de meter cualquier cosa en lo que ella escribe y que trata de escribirlo con palabras que se puedan entender, que casi todos puedan entenderla y la lean y que les llegue a sus corazones. Tiene una transparencia en lo que está diciendo y además escribe sus libros sobre cosas recicladas. Y que piensen en el bien de la humanidad.

Ya en mi departamento, me habló el padre por teléfono para agradecerme la visita:

-Voy a preparar un asado para usted señora Lucía así vuelve y seguimos conversando.
-Le agradezco mucho, Daniel, pero no como carne.
Silencio.
-No come carne??
-No
-Y por qué?
- Por los animales, me da pena. ¿Pero sabe qué? Me gustaría probar la humita que hacen. Cuando esté listo el maíz y cocinen humita invíteme por favor, que intentaré ir.
-¿Humita le gusta? Cómo no señora Lucía. Yo le aviso.



Comentarios finales sobre la segunda edición de Frutillas



Estas palabras que ahora estoy actualizando las escribí en enero del 2018. "Frutillas, un libro sobre educación y trabajo" salió a la luz en septiembre de 2017 y cuatro meses más tarde ya habíamos visto la necesidad de imprimir más. Fue muy fácil la distribución y las ventas de los primeros 500 y enseguida encargamos 500 más. Hay varios motivos, a mi entender, que explican esta suerte, esta magia, este privilegio que tuve de poder escribir y publicar con éxito en un país que no para de generar malas noticias y en un planeta que está anunciando de mil maneras que, si todo sigue igual, estaríamos llegando al final de la existencia.

Fueron varios sucesos que se dieron y voy a animarme a compartir algunos porque estoy segura de que este libro genera, entre otras cosas, ganas de escribir y me parece una buena oportunidad comentar algunas prácticas que impulsé que me facilitaron la llegada al mundo editorial.

Lo primero es rodearse siempre de buena gente. De solo escribirlo me emociono al pensar en el equipo de “Frutillas”. No tenemos puestos fijos ni cargos jerárquicos, ni siquiera hay contratos firmados, pero es mucha la gente que se puso la camiseta de este proyecto, que vio en mis ideas e intenciones algo genuino para despertar conciencias. En “Frutillas” se dicen cosas simples pero profundas que obligan a reflexionar sobre nuestras prácticas cotidianas y eso es, a mi criterio, un don de este libro. Una vez escuché que la mejor idea es aquella que lo único que nos sorprende es que no se nos haya ocurrido antes.

También me parece importante resaltar que me manejé buscando siempre el camino más fácil y eso no es algo habitual en una cultura que supuestamente premia el esfuerzo. Por ejemplo, cuando Alejandro (de la gráfica donde imprimimos) me preguntó de qué tamaño quería que sea el libro, le consulté: ¿Cuál es el formato más cómodo? ¿Cuál es el tamaño en el que hay menos desperdicio de papel? Lo primero que me dijo fue “15 x 22, porque no hay cortes”. Perfecto, vamos con ese. Y así fue. A veces pasa que nuestras ideas pueden ser interesantes pero no está la tecnología disponible o el circuito hecho y un capricho puede significar pérdidas innecesarias de recursos y tiempo.

Otra premisa es confiar en la gente que sabe sobre un tema. Es decir, que ya hizo el recorrido y obtuvo buenos resultados teniendo en cuenta las dimensiones de la ética y la estética durante el desarrollo de su trabajo. Asesorarse es la mejor manera de no frustrarse, por eso nunca hay que dejar de preguntar. Muchas veces nos autocensuramos las preguntas para no dejar en evidencia nuestra ignorancia, para no incomodar o para no molestar y suele generar una limitación en nuestro aprendizaje. Hay que tener en cuenta que en general, la gente que sabe no tiene ningún problema en explicar.

Lo segundo fue confiar, contra viento y marea, en la autogestión como práctica productiva. No se me ocurre una mejor manera de frenar los abusos económicos del sistema que desarrollando un forma de producción directa a precios justos y generando el menor impacto ambiental posible. Al ser criados en espacios reducidos y artificiales (modo que se impuso con el urbanismo moderno), es muy difícil no generar una huella ecológica negativa. Sin embargo, modificando algunas prácticas entramos en un “efecto dominó” y llega un momento en el cual podemos aportar valor al sistema ecológico, es decir, agregar energía limpia en lugar de sólo consumirla, derrocharla y desperdiciarla como venimos haciendo en forma descontrolada desde el siglo XX. Como no podía ser de otra manera, a la autogestión la descubrí en la práctica. Nunca recibí conocimientos formales al respecto y fue con una pregunta de un economista español que sentí que el trabajo iba a ser intenso: ¿No te parece extraño que ni en la escuela, ni en la Universidad, ni en tu familia, ni en ningún lugar te hayan enseñado a administrar tus finanzas cuando el dinero es un recurso vital en nuestros días?

Y no podía dejar de preguntarme cómo es posible que si necesitamos dinero para pagar la comida, la vivienda y los servicios básicos como el agua, no sepamos cómo conseguirlo, ni cómo generarlo, ni cómo administrarlo bien. Vivimos intercambiando dinero pero en general, se hace en forma improvisada, cortoplacista y, en la mayoría de los casos, se hace uso irracional movido, muchas veces, por el miedo y las inseguridades. Fue así que en forma autodidacta inicié una campaña de formación, a contrarreloj, para administrar los costos y las ganancias de mis libros. Me alegra saber que finalmente logré imprimir con una calidad óptima, a un precio justo y sin desperdicios.

Lo del valor de venta no es algo menor. Hicimos los costos primero teniendo en cuenta papeles, tintas, encuadernación, correcciones, diseño, fotografía, prensa, distribución, impuestos y contaduría y de esta manera calculamos un presupuesto en donde quedaba un pequeño margen de ganancia para poder seguir escribiendo. Y así fue: mantuvimos el precio proyectado aunque el dólar y la demanda aumentaron. Me pareció en su momento, y lo sigo pensando ahora, que especular es un verbo que no debe estar en el diccionario de una economía solidaria. 

Sobre las correcciones 

Mientras estaba preparando esta nueva reimpresión de “Frutillas”, me llegó la noticia de que profesionales que integran la Real Academia Española habían estado discutiendo acerca de si el punto final de una oración va atrás o adelante de un emoticón. Hay quienes piensan que el punto va después, porque es parte de la oración y quienes creen que un dibujo nunca puede ser parte de la misma. Con la profundidad y la dificultad de algunas ideas en relación a la economía, la política, la astrología, la astronomía (en fin… las estrellas), la sociedad, la cultura en general, ¿es importante hablar sobre la relevancia de la puntuación?

Algunos argumentos gramaticales en relación al lenguaje me resultan absurdos y muchas veces limitantes. Conocer el debate, a mi entender superficial, sobre “cómo pensar un punto cuando hay un emoticón” me ayudó a no obsesionarme con las correcciones de este ejemplar. De todos los comentarios que llegaron por este libro, nadie expresó no haber entendido un concepto o un tema en particular. Para mí eso es lo importante.

No quiero subestimar la utilidad en formación y manejo técnico (de hecho en español, por ejemplo, no es lo mismo “un Papa” que “un papá” pero coincido con Gabriel García Márquez en que hay que “simplificar el lenguaje” y con Alejandro Jodorowsky cuando dice: “la palabra es un mapa, una descripción, un ruido, una guía… pero no es la cosa. La palabra no es la cosa. La cosa está por debajo del lenguaje” y por eso considero que, a veces, perdemos mucho tiempo tratando de clasificar, definir o mencionar. Imagino que se harán una idea de la dificultad de haber sido formada bajo las premisas de la Ciencia Geográfica porque, territorialmente hablando, todo tiene más de un nombre.

Los errores

Por muchas vueltas que le demos al asunto, no hay manera de hacer algo sin errores y la única forma de aprender es a través de la experimentación. Otro problema del sistema educativo hegemónico es que se penaliza el error cuando en realidad lo más conveniente es festejarlo, corregirlo y recalcular nuestra práctica para mejorar la tarea. Ni bien reconocemos que algo está “mal” podemos intentar hacerlo “bien” (lo importante es la intención que ponemos en la actividad). Les recomiendo por si quieren publicar sus textos algún día y todavía no lo hicieron, lo mismo que recomiendo en mis clases al dar consignas: cuando vean el error traten de corregirlo antes de seguir avanzando, pidan disculpas en el caso de que sea necesario y después vuelvan a intentarlo probando algo distinto. El miedo al error y “al qué dirán” es el motivo número uno por el cual mucha gente no se anima a cumplir sus sueños. Sin embargo es momento de animarse y actuar en coherencia con nuestros ideales. Hay un estudio que se hizo con personas que estaban padeciendo enfermedades terminales que al preguntarles qué les hubiera gustado hacer si pudieran volver el tiempo atrás respondían en primer lugar “comer más chocolate” y en segundo lugar decían “me hubiera animado a más”. Para redondear esta idea quiero compartir  una frase budista que me acompaña desde hace un tiempo: “el último error es el mejor maestro” y otra del gran Albert Einstein que dice: “La insanía (la locura) es seguir haciendo lo mismo esperando resultados distintos”. El amor que tenemos dentro y que nos impulsa a crear y a aportar valor en el mundo, no compite con el odio como mucha gente cree, el amor se enfrenta siempre con el miedo.

Los textos publicados en “Frutillas” están recorriendo muchos caminos y me han dicho frases como “Es el primer libro que leo completo”, “Gracias por decir lo que yo pensaba y no podía expresar” o “Estoy trabajando con Frutillas en todos los cursos donde doy clases”. Comentarios de este tipo fueron claves para que yo soltara la autoexigencia en busca de una perfección sin criterio ni sentido. 

En las distintas etapas de corrección del libro casi no tocamos el texto “Dijo que no sabía nada” para respetar el relato original que se viralizó. Nos pareció prudente publicarlo tal cual como se compartió por primera vez (es como si esas páginas fueran todas entre comillas).

El arte de tapa es igual al de la edición anterior; lo novedoso es el papel de la tapa. Para esta impresión conseguimos uno de origen argentino que está reciclado en un 85% (la tapa anterior era 100% reciclada pero al ser brasilera logramos minimizar el impacto sobre el ambiente reduciendo el gasto del transporte). No hizo falta agregar ningún sello que indique que se trata de una nueva edición porque gracias al cambio en el tono del papel, la diferencia está a la vista y también se aprecia en el tacto. Si bien este libro aún no fue traducido al braille (sistema de escritura y lectura pensado para personas ciegas) está el audio del libro grabado con mi voz en la Biblioteca Parlante de Mar del Plata para la colección “Mar del Plata en voz”. El audio también está disponible gratis en mi canal de Youtube. Al principio publicamos un código QR para ir directo al enlace en Internet.

Hay cientos de historias y cuentos que se podrían escribir sobre las repercusiones de “Frutillas”, pero por cuestiones de tiempo y espacio, voy a contar sólo una:

Tengo una amiga que vive con cinco adolescentes y su madre. Y a la casa, que es muy precaria, la visitan en forma recurrente amistades, yernos, nueras y seres de los más diversos. Como en general no tienen recursos extra para invertir en libros (el techo y la comida siempre van primero), elaboraron una lista con el orden en el que iban a pasarse “Frutillas”: una especie de biblioteca familiar improvisada, eficiente y amigable.

Para resumir lo que vengo pensando hace un tiempo y que, gracias a “Frutillas”, pude sentir un poco más, es que la lectura interesa, existen temas que “atrapan”, hay cosas que se quieren saber; y sobre todo, tenemos esperanza. Siento que “Frutillas” aporta un poco de luz ante tanta oscuridad.

No me quiero despedir sin antes agradecer a todas las personas que opinaron, comentaron, analizaron, utilizaron o simplemente disfrutaron leyendo este material.

Hace uno meses cené en la casa de Paola Galano, una amiga periodista que, al contarle que ya estaba por publicar mi segundo libro antes de reimprimir este, me preguntó intrigada:

- ¿Y por qué escribís?


Me quedé reflexionando, brevemente, e improvisé algunas palabras en relación a la comunicación, la importancia de compartir saberes y el deseo de profundizar ideas. Pero al otro día, mientras limpiaba y ordenaba mi casa, se me reveló la verdad: escribo porque tengo ganas y porque siento que mis ideas tienen algo para aportar.

Agradezco especialmente a Walter Malaguti, Martín Zelaya, Natalia Balbuena, Estefanía Patti, Soledad Mercere, Silvia Mercere, Felisa Bandrés, Walter Castillo, María Luz Insausti, Ruth Zurbriggen y Daniel Lucco por hacer posible con sus recursos el paso necesario para cambiar ideas por realidad. Quiero mencionar por último a quienes se tomaron el trabajo de corregir este libro: Lucas Tello, Marcela Golfredi, Alejandro Dauverné, y en especial, al único miembro directivo de la “Irreal Academia”, por su forma tan particular de presentarme el mundo a través de las vueltas del lenguaje.


Lucía Gorricho
Noviembre 2019

Foto de José Carrizo


Cómo hacer un atril para exhibir libros (paso a paso con fotos)



El tutorial que comparto en esta publicación lo hizo Fabián Di Luciano, artista plástico. Sus últimas obras las está realizando en Bilbao, país Vasco, con cartón de desecho. Cuando estuvo de visita en Mar del Plata le pedí si podía hacer un exhibidor para Frutillas que se pudiera desmontar para que fuera simple el traslado en los viajes de las presentaciones. Lo hizo y me lo regaló. Gustó tanto que me pidieron la explicación de cómo hacerlo. Acá va el paso a paso de este atril liviano, barato y ecológico:

Foto 1: Herramientas, lápiz, trincheta, regla corte, pegamento de contacto tipo Poxiran (es muy fuerte y rápido, aunque no muy ecológico). Se puede usar adhesivo tipo plasticola pero hay que dejar las partes pegadas un tiempo con peso encima para que no se despegue) Ojo donde se corta: utilizar una madera bien lisa o un vidrio viejo que no se use. 


Foto 2: Pegar dos planchas de cartón, con los canelones en sentido contrario para que quede más resistente.
.


Foto 3: Dibujar el contorno de las dos piezas del atril sobre la plancha de cartón. IMPORTANTE: la raja donde se mete la pieza en forma de "T" debe tener la medida del espesor del cartón que se inserta.



Foto 4: Cortar con trincheta y regla de corte las piezas dibujadas


Foto 5: Piezas atril


Foto 6: Atril armado




Foto 7: Atril con Frutillas



Ojalá les sirva ;)

EVALUACIÓN FANZINE


Tema: Demografía

Cuarto año (16,17 y 18 años)

Elegir un país y buscar información sobre los siguientes temas:

  • Ubicación (incluir mapa)
  • Cantidad de habitantes y distribución de la población
  • Natalidad, mortalidad y esperanza de vida
  • Migraciones internas y externas
  • Tipos de empleos, desocupación y precarización laboral. PBI
  • Situación en cuanto a políticas de género
  • Interrupción voluntaria del Embarazo (leyes al respecto)

Este curso eligió: México, Arabia Saudita, Vietnam, Kenya, Nigeria, India y Brasil (aclaro que no pueden elegir Argentina porque es tema del año siguientes ni EEUU porque gracias a las series, películas y canciones que consume es el país que mayor información tienen y eso generaría desigualdad en los grupos) 

Recursos: 

  • 2 hojas A4
  • Recortes de diarios y revistas
  • imágenes impresas
  • tijera
  • plasticola
  • lápices de colores o fibras
  • abrochadora o hilo grueso como para encuadernar

Actividad: Hacer un revista artesanal usando dos hojas de papel tamaño A4. Se recomienda trabajar en grupos. Se califica con 2 notas: una por el material y otra por la explicación sobre el contenido y la producción. La grilla de evaluación está publicada en "Frutillas" (comparto foto de la página del libro) 



Se dibuja la tabla en el pizarrón y se va calificando “en vivo" (criterios compartidos). La clase pasada pedí lo materiales y expliqué oralmente la consigna. Hoy las escribí en el pizarrón y les mostré fanzines hechos por otros cursos como para que tengan referencias (subí un video en Facebook con varios mezclados de otros años y otros temas). 

Se pusieron a trabajar en grupos y en menos de 30 minutos me trajeron esta tapa increíble sobre Vietnam.



Los fanzines que van haciendo son cada vez mejores y eso tiene que ver con que perfeccioné las consignas. A partir de la experimentación pude ver en la práctica errores que ahora pido de antemano que los eviten. Por ejemplo, les menciono la importancia de dejar un margen de más de 1 cm de cada lado para que no se pierda texto cuando abrochen el material. Lo ideal es que cada persona aporte desde el lugar que le resulte más fácil: puede ser con contenido, diseñando, dibujando, haciendo tablas, gráficos, etc). Trabajo cooperativo y con espacio para la creatividad no falla. Cuando la consigna es amplia los resultados siempre me sorprenden.

Tienen 15 para entregarlo 
Si todo sale bien la idea es hacer una pequeña muestra en la escuela. Iré contando novedades en Instagram ;) 🗒️🌍

La dimensión emocional

No sé cómo contarles esto porque es una noticia horrible, pero una amiga y compañera de ruta en esta historia (la otra titular de la cuenta durante la primer edición de Frutillas), tuvo un intento de suicidio y se salvó de milagro. Hacía más de tres meses que no la veía. Yo recién llegaba de Europa y me sentí convocada a ayudar activamente en su recuperación y cuidado acompañando a su familia. Ahora está fuera de peligro y nuevamente eligiendo la vida (le pedí permiso para publicar esto), pero se darán una idea de lo difícil que es escribir en este contexto.


Hace unos días leí el libro “La sociedad del cansancio” de Byung-Chul Han, un surcoreano que es autor de más de una decena de libros, la mayoría de los cuales, se han doblado al español, y me interesó su análisis sobre la patologización de los padecimientos mentales y emocionales. Hoy en día, la depresión, el déficit de atención, la bipolaridad, el estrés y otros malestares son los trastornos que estamos padeciendo como epidemias. En esta obra, lo que él argumenta es que estamos yendo de una sociedad del “control”, como planteó Foucault, a una sociedad del “rendimiento” (no importa lo que nos esté pasando, se trata de seguir adelante produciendo a cualquier costo). Obviamente esta síntesis no termina de explicar todo el desarrollo de la idea, pero me parece interesante rescatarla como diagnóstico social del momento histórico que estamos viviendo. El sufrimiento de una persona en el plano de la salud mental nos interpela sobre nuestro propio sufrimiento.


¿Cuántos problemas sociales serán creados por la forma en la que trabajamos? ¿Cuáles son los rendimientos que se avalan en esta sociedad y cuáles no? ¿Qué tipo de tareas nos convierten en personas útiles o inútiles? ¿Cuándo y por qué se considera que algo rinde? ¿Será una buena idea transitar la vida con una agenda llena de ocupaciones corriendo de un lugar a otro? Tal vez escribir, como otras formas de expresión artística, pueda ser una manera de revertir ciertas angustias psíquicas y emocionales que nos afectan en nuestros quehaceres cotidianos. Como dijo Krisnahmurti, escritor y orador nacido en la India a fines del siglo XIX: "No es síntoma de buena salud adaptarse a una sociedad enferma". 



En relación a mi trabajo, les cuento que la campaña de financiamiento colectivo en Ideame no va a salir. Estuvo bien pensada y se hizo con muchísimo amor y dedicación pero así todo, no funcionó. Por más que me digan de mil maneras que no logramos llegar a la meta porque la situación económica está complicada y argumentos similares, yo creo que hay motivos para explicarlo que quizás, pasen por otro lado.


Esta historia tiene magia (lo sé porque la vivimos) y para mí no avanza el proyecto de “Frutillas, segunda edición” porque no es prioritario volver a imprimir lo que ya circula en papel y está disponible gratis en Internet, sino que es el momento de escribir y publicar algo nuevo sobre educación. De animarme a contar mis ideas sobre la dimensión emocional y espiritual en el proceso de enseñanza y en todos los ámbitos de la vida. El contenido ya me viene dando vueltas en la cabeza desde hace un tiempo y ahora, que empecé a organizarlo, va tomando una forma que me parece interesante. Paola Galano, periodista de cultura en MdP, será mi editora esta vez.


El nuevo libro se llama "Historias de San Jacinto" y son varios relatos de cosas que me pasaron viviendo en una casa en las afueras de Mar del Plata con mi hijo de 7 años, dos perras, un gato y  muchas personas y animales que nos visitaron. 


Estoy escribiendo sobre seres que conocí y momentos que viví en zona sur que me impulsaron a mi incipiente “despertar espiritual”.


Me da energía cada vez que me dicen que están trabajando en las aulas con algunas ideas de mis libros. Me emociona las mil maneras que tenemos de ayudarnos para seguir tejiendo redes que nos conduzcan hacia horizontes más conscientes.

A muchas nos espera la ciudad de La Plata para hacer el XXXIV Encuentro Plurinacional de Mujeres, lesbianas, trans y travestis. Llevo “La Geografía del mar” a la mesa de La Revuelta, Colectiva feminista de Neuquén (son 20 libros y algunos ya están vendidos). Si lo quieren encargar, los pueden pedir por mail o por Instagram y los pagan en La Plata el 12, 13 ó 14 de octubre.

Agosto fue un mes lleno de problemas y tristezas pero en cualquier momento llega la primavera otra vez y volveremos a brillar.

Abrazos desde Mar del Plata,


Lucía

gorricholucia@gmail.com

Instagram: @gorricholucia

fotos: Marcela Golfredi


“Frutillas” en camino

Más allá del resultado que obtengamos con la campaña de financiamiento colectivo en Ideame para lograr la segunda edición de "Frutillas", me siento conforme con el trabajo que estamos haciendo.

Para presentar un proyecto en esta plataforma se necesita tener un sueño posible de realizar, un video, al menos tres fotos, una cuenta bancaria y ofrecer recompensas. Parece simple pero no lo es.

Formamos un equipo en abril, empezamos a trabajar en esto y todavía seguimos. Durante mi viaje en Europa, me conecté varias veces a las dos o tres de la mañana para poder escuchar a gente de Argentina que estaba pendiente de las necesidades de Frutillas.

Volví a Mar del Plata y me metí casi de lleno con esto y recién hace 14 días que logramos que el “Proyecto Frutillas Segunda Edición” esté activo en Ideame. Nos quedan 26 días.

Primera tanda

Para imprimir los libros por primera vez también pensamos en esta plataforma pero los tiempos administrativos no cerraban y por eso iniciamos una colecta manual, toda en efectivo. Cuando contaba la propuesta de juntar el dinero anticipado para llevar directo a la imprenta, un montón de personas amigas me empezaron a dar los 300 pesos para que los anotara en la lista. Y eso era todo lo que teníamos: una planilla de Excel con el nombre de la persona, su aporte, la fecha y la confianza en el acuerdo. El primero en insistir en darme la plata fue Rafael, el productor mexicano de la Feria Verde Mar del Plata. Él sabía qué tipo de libro estaba por sacar porque unos meses antes había ido hasta su casa a leerle “Saberes sobre Frutillas” (capítulo 4) para que me lo corrija y nos pasamos una tarde seleccionando palabras, tratando de respetar los principios de la agroecología y la simpleza para que se entienda todo lo que necesitábamos decir sobre el modelo de producción en el campo.

Y así hicimos: juntaba 2 mil pesos y los llevaba a la imprenta hasta llegar a la mitad del presupuesto y recién ahí pusimos fecha para imprimir y fecha de presentación en Mar del Plata. Los primeros libros los repartimos el 2 de septiembre de 2017 en el Instituto Marplatense de Música Contemporánea. Habíamos vendido más de 200 en forma anticipada y vendimos 70 más en la presentación. Mi hermano, Lucas su compañero y Pamela Casals estuvieron en la mesa de entrada con las planillas y unos resaltadores para indicar cuáles ya habíamos entregado. Después fuimos mandando mensajes para arreglar el encuentro con las personas que no habían podido estar.

La presentación en Neuquén 

Me invitaron a hacer presentaciones por varios lugares y en casi todas se vendió algún libro. La más impactante para mí (porque sentí por primera vez que podía vivir de esto) fue cuando viajé a Neuquén para hablar en el cierre del “II Congreso sobre Educación Sexual Integral” que organizaba ATEN. Fui en micro directo y llegaba con dos horas de anticipación a la charla pero hubo un problema en la ruta y finalmente llegué sobre la hora. Me dijeron por celular que me cambiara en el micro que me iba a buscar un compañero del sindicato y que ni bien llegara me subiera directo en el escenario. Hice eso pero antes le dejé la valija violeta con 60 libros a una compañera de La Revuelta (la colectiva feminista que me había invitado). Había 600 personas (casi todas docentes) en un gimnasio enorme y salimos en pantalla gigante (primero Ornella Infante y después yo). 


Mientras hablaba se vendieron todos los libros (yo ni cuenta me dí) pero cuando bajé del escenario había gente rodeándome que me pedía más y les decía que eran todos los que había traído y una maestra me preguntó por el que tenía en la mano y se lo vendí también. Y me puse a firmar libros y la gente del sindicato me decía “mandanos más ni bien llegues a Mar del Plata. Te hacemos la distribución sin costo”. Y así fue. Llegué a Mar del Plata y fui hasta un expreso con el Twingo y mandé por encomienda 80 libros más para ATEN. Por eso mientras seguía dando clases y haciendo presentaciones, cada tanto me llegaba una transferencia bancaria desde Neuquén que me daba ánimo y la posibilidad concreta de pagar deudas y servicios.

Sin embargo, lo más fuerte de esa presentación fue cuando se me acercó una docente que daba clases en Argentina pero que era de origen boliviano y me agradeció por hablar bien de su país y de su gente. Ella no había leído el relato de Gabriela entonces se lo leí en un aula del Instituto y vi cómo sus lágrimas caían tipo río por su cara y cuando terminé de leer la abracé y ella sacó de su bolso un paquete de “tostado” que es la receta con habas que comparte Gabriela en su evaluación y me lo obsequió. De sólo escribirlo vuelvo a llorar.

Sigo escribiendo porque me siguen leyendo

Me encantaría poder decirles más sobre las presentaciones. En todas me pasaron cosas que me hicieron dar cuenta que iba por buen camino. Es más lento, más estrecho y rústico pero me gusta. Voy andando al aire libre tratando de no meterle presión a nadie y sin dejarme presionar. 

No sé si habrá más Frutillas este año, no depende sólo de mí. Estoy poniendo lo mejor para que así sea pero no me quiero atar al resultado. Si conseguimos llegar a la meta se hará una nueva impresión este 2019 y si no, habrá que generar otra oportunidad. No pasa nada.

Frutillas ya está dando vueltas. Me aseguré que circule dejándolo en varias Bibliotecas Públicas y libre en Internet y mientras tanto, voy buscando huecos para seguir escribiendo porque siempre encuentro motivos para hacerlo. 

Datos técnicos sobre la campaña en Ideame

1) Cuando colaboren pongan un nombre que nos sirva para reconocerlos durante la entrega. La plataforma pide sólo un seudónimo pero es mejor si podemos saber quiénes son en verdad.

2) El mail no es obligatorio pero si lo agregan puedo agradecer por esa vía la colaboración. Si no, aparece un signo de exclamación en rojo que aclara que no dejaron mail.

3) La recompensa que más esperamos es la 3 (Frutillas segunda edición) y la 4 ó la 5 para la gente que vive en cualquier otra localidad. La 5 también está pensada para librerías y comercios de Mar del Plata. 

4) Podemos hacer facturas y remitos. Daniel Lucco es el contador que participa del proyecto.

5) Si no llegamos a recaudar el monto total, se les devuelve el dinero por la misma vía que lo entregaron.



Esta vez quiero agradecer especialmente a Natalia Balbuena, Martín Zelaya, Miguel Plaza de Chile y Soledad Mercere por su generosa participación. 

Si quieren saber más, no duden en preguntar. 

Gracias por leerme y acompañarme tanto. Siento a mucha gente que está esperando que me vaya bien para animarse. Ojalá seamos cada día más las personas que nos decidimos a vivir haciendo lo que nos gusta.


Abrazo desde el corazón

Blanes



Viajar en tren por la costa mediterránea

En la última presentación que hice de “La Geografía del mar” antes de viajar, una vecina de la zona sur me dio una piedrita y me dijo: “Es para que la dejes en el Mediterráneo, viene de Chubut” Una misión!, pensé. “Y en qué lugar del mediterráneo?”, le pregunté? Y levantando los hombros y las dos manos, no me respondió nada. “Vos sabrás”, agregó después.

Estuve en Barcelona dos días sin los libros y no sabía qué hacer. Las reuniones más o menos apalabradas no tenían sentido sin el material que había ido a presentar. Decidí que lo mejor era aprovechar para tomarme el día entero para estar cerca del mar sin planes ni tareas más que “tirar una piedrita”. Me fui hasta Blanes, un pueblo que está al norte de Barcelona y que es el primero de la "Costa Brava".

El tren circula en línea casi paralela a la costa haciendo paradas de algunos segundos en varios pueblos. La playas son lindas pero muy alteradas por la acción humana: las “reconstruyeron” después del período industrial en donde algunas fábricas (muchas de ellas textiles) tiraban sus desechos al mar. Ahora el paisaje es muy lindo pero la franja de arena no tiene sombra y con más de 30 grados y el cielo despejado es muy difícil quedarse.

En Blanes no me convenía bajarme porque la estación está muy lejos de la playa y fui primero a "Malgrat del mar", una estación antes. Había poca gente pero me decepcioné al no encontrar rocas en la orilla; los huecos de las piedras son los espacios óptimos para que se desarrolle la vida y mi gran deseo era poder ver otra vez peces libres en el agua. Naymé, mi amiga que me alojó en Barcelona, me prestó unas antiparras para toda la cara (el respirador estaba incluido en la máscara).

Llevaba malla, vestido, gorro para protegerme del sol y zapatillas puestas; equipo de mate, billetera, lapicera, una manta liviana, manteca de cacao, ojotas, el tabaco, un encendedor, dos naranjas, servilletas de papel, una botella de agua fría de medio litro y las "patas de rana" en la mochila.

Almorcé algo liviano en un bar frente a la costa y fui caminando por la playa hacia Blanes. El camino me resultó largo y caminar con la arena inclinada lo hace más complicado. Pasé por una playa nudista y por un camping que tenía medio bloqueado el paso con piedras de escollera. Lo que más me gustó fue una zona que tiene la desembocadura de un río que funciona como Reserva.


Justo un perro había cazado un bicho gigante y una familia trataba de devolverlo al pasto. Le saqué una foto que comparto con esta publicación.


Blanes tiene un castillo y se lo conoce como "el Portal de Costa Brava", lo interesante es que tiene las mismas piedras que se meten abruptamente en el agua como en la “Costa Brava”, pero más chicas. Es un paraíso, aunque la franja costera para mi gusto, está muy urbanizada.


Llegué a ver algo de peces pero se nota que el ambiente natural está muy afectado por el turismo y la caza artesanal (pescar con arpones está prohibido pero lo hacen igual). En el lugar más cerca de donde vi peces, dejé la piedrita y saqué otra foto antes de irme. 


La gente que habita el pueblo y quienes lo visitan tienen un buen poder adquisitivo; o al menos, da esa impresión: muy cheto todo, muy "pijo" como dicen allá.

La vuelta a Barcelona con un sujeto nudista

Volví en el mismo tren a eso de las 20 (todavía era de día) y pude ver el atardecer en el vagón. Algunos asientos son para compartir entre 4 personas y en frente mío venía un hombre como de unos 50 años. Me preguntó si la yerba usada que había dejado en el mate era marihuana. Le dije: "no!, ojalá ;)" y le conté que era una infusión muy común en varios países del "cono sur" como el té o el café. Se mostró muy interesado y cuando fue a probar le hice la misma advertencia que ya me había tocado hacer varias veces durante mi estadía en Europa: NO toques la bombilla!

(Es muy común que traten de hacerlo pensando que la bombilla es una especie de pajita o sorbete como traen algunos licuados y jugos, pero es distinto: cuesta entender lo que significa que el mate "se lave").

Me preguntó qué estaba haciendo en Barcelona y le hablé sobre los libros y ahí me contó lo que le había pasado: “A mí me robaron en la playa nudista. Esta remera (señalando una playera marrón que tenía puesta) y esto (señalando una malla muy liviana tipo boxer) me lo prestaron recién. Fue cuando me metí al agua. La mochila se salvó porque se la dejé a una pareja”.

Seguimos hablando (no me acuerdo de qué) y de repente vemos que se le había salido un testículo por abajo del calzoncillo y entonces su piel, que era de color blanca rosada apenas quemada por el sol, cambió a un rojo intenso y se empezó a reír a carcajadas pero regulando el volumen porque había mucha gente en el tren.

Vos hablándome de cosas serias y yo con huevo afuera!! jajajajajajajajajajajaj, me decía.

Y yo que estaba por decirte en qué empresa trabajaba!! jajajajajajajjajajaj

- Y en qué empresa trabajás? le pregunté.

Noooooo. No te voy a decir!!! jajajajajajjajajaj Me viste un huevo! jajajajajajaja

"Ponlo!" "Ponlo en tus libros a esto!", me decía. Y hacía la mímica de la escritura con la mano derecha y se tapaba la boca de risa con la otra mano. 

Es cierto, estaba en una playa nudista y mostrarse no lo avergonzaba como a otras personas, pero el contexto siempre determina: no es lo mismo desvestirse en una playa semi solitaria que un vagón de tren lleno de gente.

Le costó un ratito volver a concentrarse después de ese momento incómodo ya estaba llegando a mi parada, pero le dio el tiempo para preguntarme cómo podía hacer para comprarme un libro. Le dije que no sabía. Pero insistió: si voy al "Corte Inglés" y lo pido lo tendrán?

No, pero me hacés un gran favor, es necesario para que un objeto circule mostrar interés en tenerlo.

No sé cómo se llama, ni dónde vive, ni dónde trabaja este sujeto pero me resultó un ser muy simpático que me alegró una parte de mi excursión a Blanes. No sé si algún día publicaré esto en papel (como a él le pareció atinado) pero ya está registrada la historia y me gusta porque tiene algo de "sexo", algo de "drogas", algo de “piedras” y un poco de humor.



Resumen de Frutillas




Nota en la Radio Klara como parte de la presentación de “La Geografía del Mar” en la XXXII Feria alternativa de Valencia

Entrevista: Josefina Juste y Emilia Moreno
Producción: Aixa García. Marea Verde Valencia.

¿De dónde sale este libro?

“La Geografía del mar” es mi segundo libro. Soy docente en Mar del Plata, una localidad ubicada a 400 km al sur de Buenos Aires. Este material surgió para responder a una pregunta concreta que me hicieron muchas veces en el último año: “¿Y vos cómo das clase?”
Tengo un método de trabajo (que no lo descubrí yo, no es mío) pero estoy llevando adelante un método pedagógico al interior de los establecimientos educativos que creo que funciona. Es distinto al método socrático vigente que conocemos: el de la pregunta y la respuesta, las evaluaciones estandarizadas, la insistencia en aprender y repetir cosas de memoria... Tengo una propuesta diferente de trabajo que tiene que ver con promover la cooperación en lugar de la competencia. Tiene que ver con trabajar desde las habilidades, desde el deseo de aprender. Tengo la convicción que la formación es lo que nos hace libres ya que es lo que nos da la posibilidad de elegir bien.

Mi inicio como escritora fue a partir de la viralización de una evaluación que tomé en las afueras de Mar del Plata en una zona frutihortícola. Antes de tomar esa evaluación yo ya sabía acerca de las denuncias por el uso de agrotóxicos y también sobre las condiciones de trabajo de semiesclavitud de la gente. Se establecen en la zona relaciones muy complicadas de trabajo sobre todo en relación a la comunidad boliviana que trabajan en el sector.

En abril de 2017 me tocó evaluar a una estudiante que yo no conocía. Ella me decía que no había podido estudiar (que no sabía) pero si yo la desaprobaba repetía de año. Y la verdad es que no quería cometer una injusticia más porque yo no sabía cuántas clases había perdido ella por paros, por temporales, no sabía quién había sido su docente... Entonces le dije que tenía toda la voluntad de aprobarla pero que necesitaba que escribiera algo que justificara la nota. Y le fui preguntando sobre sus saberes previos (algo que está estipulado dentro del protocolo de lo que se debe hacer en estos casos). Le pregunté en instancia oral acerca de algunos temas del programa sin buenos resultados, hasta que le pregunté por las “Frutillas” y de ese tema sí sabía porque resultó que trabaja en un campo de Frutillas desde los 5 años.

¿Frutillas? Vamos a traducirlo.

Sí, le pregunté por las fresas. “La niña de las fresas” tituló el diario “El país” de España.
La evaluación fueron seis hojas escritas de los dos lados, con letra manuscrita, muy bien escrito y con mucho contenido. Ella también me preguntó si podía escribir sobre Bolivia y yo le dije que sí, que Bolivia estaba entre los contenidos del programa (yo tenía que evaluarla sobre la Geografía de América). Ella podría haber escrito para aprobar sobre Venezuela, Uruguay o Perú pero eligió Bolivia, su tierra natal. La aprobé y le pedí permiso para publicar su relato en Internet y resultó que a partir del facebook de mi hermano el relato se viralizó y mi blog pasó de 200 vistas a 300 mil en una semana. Realmente fue muy impactante porque es un texto que movilizó a mucha gente. En su relato tocó fibras muy sensibles de diferentes ideologías y religiones. Es un testimonio que va directo al corazón.

¿Y en lo personal cómo lo viviste?

Para mí fue un lindo día de trabajo y nada más porque la tarea docente es muy alienante y no tomamos conciencia en general de las realidades que hay detrás de cada estudiante. Yo pensé: qué bueno todo lo que tiene para decir esta chica, qué lindo como escribe, ojalá pueda terminar sus estudios... y no mucho más. Subí el relato para compartirlo con mi círculo de amistades pero jamás me imaginé que ese acontecimiento me iba a llevar a publicar mi primer libro. Fueron tantas las notas periodísticas que hice con medios locales, nacionales e internacionales que me hicieron dar cuenta que en sólo 5 minutos de aire no me daba el tiempo para explicar acerca de mi recorrido teórico y político por dentro y por fuera del sistema educativo. Entonces lo que hice fue escribir un libro (me ofrecieron la película también), fue algo muy movilizante lo que pasó en mi vida.


¿El estrellato?

Por ahí eso no tanto. Yo ya venía en una búsqueda relacionada con cuestiones del ego. Y una vez escuché en la radio una idea que comparto y que tiene que ver con pensar el ego como pensamos el colesterol: hay uno bueno y uno malo. Es decir, no somos más ni menos que nadie. Eso está claro porque estamos en el mismo plano más allá de la condición social, económica, o mediática... o lo que sea. Sin embargo, hay también un “ego” que es bueno que es el amor propio. Y eso es lo que yo vengo trabajando en pedagogía. Si tenemos la autoestima baja es porque se busca eso desde los sistemas educativos oficiales. Esto de compararnos, medirnos, criticarnos... Al error se lo penaliza y llegamos a la adultez con el autoestima destrozada sintiendo que nunca estamos a altura de los acontecimientos. Y cuando no nos valoramos, trabajamos para cualquier jefe a cualquier precio porque consideramos que nadie más podrá pagarnos mejor. En cuestiones de género pasa lo mismo: muchas mujeres por ejemplo, se quedan con cualquier hombre que les de un poco de atención porque creen que no se merecen algo mejor.

La propuesta de este método que estoy trabajando tiene que ver con “poner un cricket” como el que ponemos en los autos pero para levantar la autoestima. Tengo la convicción que necesitamos reconocer nuestros valores y capacidades porque algo venimos a hacer a este mundo y no podemos perder el tiempo aprendiendo cosas que no son de utilidad. Alguna función tenemos y es urgente que brindemos nuestro valor a la sociedad.

¿Así surgió “Frutillas”?

Sí, la experiencia con la publicación fue muy linda. Me la pasé haciendo presentaciones y la gente lo recibió muy bien. Yo escribí desde el corazón y buscando una síntesis. Es un libro que resume, que es simple. No es un libro académico (no hay citas bibliográficas prácticamente). Salió así por una cuestión de diseño. Escribí “como dice tal” y abro comillas con la frase y nada más. Al final hay una lista de los libros que están en mi biblioteca y que me acompañaron para escribir. Lo que publico son los nombres de algunos materiales para que se sepa cuáles son mis referencias teóricas. “Frutillas” se movió muchísimo (lo declararon de interés municipal en Rosario, por ejemplo) y la primera edición se agotó. Fue todo un trabajo de autogestión. Los dos libros “Frutillas” y “La Geografía del mar” los imprimimos en base a los principios de la autogestión y el comercio justo.


¿Ya se hizo la segunda edición?

No, estamos en eso. Mucha gente me decía “tenés que imprimir la segunda edición de Frutillas” pero yo les decía “no, quiero publicar otro primero”. Los trabajos estudiantiles se me estaban amontonando en mi casa y yo necesitaba compartir la parte práctica de mi trabajo. “La Geografía del mar” es el libro que vine a presentar a Europa. Es un libro que nació para responder a necesidades concretas: son estrategias didácticas para hacer en la escuela bajo el Nuevo Paradigma. Lo que publico son consignas para el aula y las respuestas estudiantiles. Por ejemplo, hay mapas de países inventados (para enseñar cartografía), relatos de barrios, entrevistas sobre la pesca, fanzines...Con estos ejercicios descubro “dones” (habilidades que muchas veces están ocultas) y que con actividades creativas salen a la luz y todo el grupo se beneficia con eso.

¿Qué podemos encontrar en “La Geografía del Mar”?

“La Geografía del mar” es un registro de mi trabajo. Publico consignas elaboradas que me dieron buenos resultados en el aula. Son ejercicios en donde no es necesario que memoricen datos (creo que lo que está en “Google” no habría que evaluarlo). Hay varios motivos pedagógicos responsables de que la escuela no está sirviendo para enseñar: uno es que sienten que pierden el tiempo memorizando conceptos que no pueden aplicar y otra es que se aburren muchísimo haciendo guías estandarizadas. Con esta propuesta no sólo no nos aburrimos, sino que las horas semanales que tenemos para trabajar, nos quedan cortas. Tuve que ir aprendiendo a combatir la ansiedad porque producían mucho pero en desorden y por eso es que en el último capítulo del libro comparto técnicas de concentración mental y meditación para hacer en el aula. Eso me dio muy buenos resultados.

Estamos hablando de cómo salir de la clase magistral y vos tocás muchos temas. Cómo se hace hoy cuando Internet está tan presente en la vida educativa? Yo trabajaba haciendo traducciones y una vez volví y mi hijo había prendido sólo la computadora y se había puesto a hacer cosas sin que nadie le enseñara. Me quedé helada…

Es que se aprende por imitación. Es lo que Paulo Freire llamaba “la pedagogía del ejemplo”. Aprenden copiándonos. No es con la palabra que enseñamos sino con lo que hacemos. Es muy importante comprender eso: no podemos decir en el aula que no tienen que gritar, gritando.

Paulo Freire hizo muchos aportes en “Pedagogía del oprimido” y esta es una de ellas..

Sí, y después escribió “Pedagogía de la esperanza” y esas son las ideas que sigo yo. Cortázar escribió: “la esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”. En este momento de tanta oscuridad que estamos atravesando a nivel planetario (no tiene que ver sólo con los Estados sino que es una crisis muy grande a nivel ambiental), es fundamental que alimentemos la esperanza. Necesitamos tomar conciencia y cambiar de rumbo. Creo que las ideas del siglo XX está muy bien que se queden allá, ahora es momento de crear. Y la revolución en educación es primordial porque es desde las escuelas donde salen todas las profesiones.

Estás hablando de introducir la esperanza en la educación y me parece básico. Hace muy poquito escuché a una persona que se define como “ecofeminista” decir que todo este avance de los neofascismos tienen mucho que ver con este tema. Con la sensación de que no hay salida o con la sensación de que desde algunas estructuras o líneas de trabajo no estamos dando esas esperanzas que existen. Esa desarticulación es lo que hace que la gente ante el miedo en lugar de buscar una salida coherente entre en estas dinámicas de derecha.

Yo lo que pienso es que si la violencia es tanta es porque la resistencia es mucha. Si no, no haría falta. La esperanza es lo que vengo a traer y lo que vengo a buscar. Para mí es momento de tender ese tipo de puentes.

Algo para destacar es que es un libro ecológico y por eso estuvo en la Feria alternativa en Valencia. No tiene plástico y tiene tapa de papel reciclado. Con “La Geografía del mar” incorporamos además la idea de plantar un árbol por cada libro leído. Es una linda manera de devolverle a la naturaleza lo que gentilmente nos da.

¿Cómo sigue esta gira?

Primero voy a Frankfurt, me invitaron desde la red de comercio justo que trabajan con productos de calidad de América Latina y África. Después voy a descansar un poco. Estos dos libros los escribí mientras trabajaba en cuatro escuelas. Estuve casi tres años sin tomarme vacaciones y ahora estoy necesitando un descanso. Después vuelvo a Argentina, mi hijo está allá y mi trabajo también. Creo que el desafío es que “pensemos globalmente pero que actuemos localmente” porque es desde el lugar donde vivimos que podemos hacer con más conciencia.

¿Cómo se relaciona todo esto con la situación que están viviendo en Argentina? O sea los recortes de presupuesto, el cierre de escuelas en distintas provincias...

Nunca fue fácil ser docente en Argentina. Somos el piso salarial (esto quiere decir que no hay ningún otro sector que cobre menos). Los sueldos son muy bajos y eso hace que tengamos que tomar más horas frente a cursos para poder cubrir los gastos básicos. Eso baja necesariamente la calidad educativa. La planta docente está realmente muy cansada y se refleja en problemas de salud de todo tipo. Es fundamental que se aumente el presupuesto educativo. No sólo para mejorar los edificios que es un problema muy grave que tenemos (en este momento hace mucho frío y hay varias escuelas que no tienen calefacción por ejemplo) si no también para que se mejoren los salarios. Necesitamos que se nos reconozca el trabajo. Somos una gran red de educadores y educadoras populares adentro del sistema, pero las condiciones de precariedad hace que se nos dificulte la tarea. Mi apuesta como les decía, es trabajar desde el ejemplo. Durante muchos años (por mi activismo político) me dediqué a denunciar el sistema pero ahora siento que ya no entra una sola denuncia más: están a la vista todas las falencias. Ya sabemos que esta escuela responde a los intereses de los grandes grupos económicos. Lo que la escuela está enseñando, como nunca antes en la historia, son formas de control social. Ahora el desafío es ver qué hacemos, cómo construimos lo nuevo. Por eso es que en mis libros pongo a disposición mi trabajo. Registro mis ideas y las expongo para que las copien, las compartan, las adapten a sus necesidades... La idea es proponer herramientas para que nuestro trabajo nos haga un poquito más libres.


Fotos: Marcela Golfredi