ph Laura Atienza

Se imprime




"El conocimiento hasta que no se aplica no sirve para nada”


Ana Moreno


“Esas fallas que no tenemos, no nos molestan”

Unamuno



Gente linda, les cuento que estoy cerrando "La Geografía del Mar". Esto significa que, la semana que viene, lo llevaremos con Marcela a la gráfica junto a las imágenes ordenadas por capítulos y la expresión: "Listo, ya podemos imprimir este nuevo libro vivo."


Seguramente le faltarán algunas correcciones pero quiero que sepan que la urgencia en publicar está relacionada con el mismo apuro que tuve con mi primer libro “Frutillas”, ya que considero que este también es un material de actualidad. Para nosotras publicarlo en otro momento significaría perder en interés y vigencia. Por ejemplo, si hoy planteara la consigna acerca de los relatos geográficos de los barrios de Mar del Plata, en los que adolescentes de 13 y 14 años cuentan su versión de la ciudad, las redacciones tendrían algunas formas del lenguaje incluyente como lo es el uso de la letra “e” para reemplazar la “o”. Si bien la actividad la propuse en agosto de 2017, en los escritos no apareció ni una vez la palabra “todes” que tanto se usa últimamente para reemplezar el “todos”. Es increíble la rapidez con la que están cambiando algunas formas en la comunicación.


Quiero aprovechar para decir que este debate novedoso y polémico que estamos teniendo en relación al uso del lenguaje incluyente y que tanto preocupa a la "Real Academia Española" es sólo para las personas de habla hispana. En inglés, por ejemplo, se dice “everybody” (para referirse a todos y todas); y en portugués se dice “nos” para referirse a “nosotros” y “nosotras”.

En lo personal me alegra que estemos cuestionando nuestro idioma para llegar a la mejor versión posible y así poder nombrar la diversidad de voces que buscan la igualdad. No es un tema menor, se estima que en el mundo 570 millones de personas hablamos utilizando la lengua española y durante años fuimos excluidas de sus leyes gramaticales más del cincuenta por ciento de esa población.


Este nuevo libro tiene mucho contenido y creo que no puede quedar en una carpeta de mi computadora mientras todo pasa y todo cambia a su alrededor.


Marcela Golfredi colaboró para que esto sea posible y queremos que conozcan nuestras verdaderas intenciones: esperamos que “La Geografía del Mar” sirva para hacer de los trabajos diarios algo más ameno y eficiente y, de esta manera, encontrarnos con las ideas más puras acerca del significado que ocupa en nuestras vidas tener la capacidad de enseñar y comunicar en absoluta libertad.

En relación a las cuestiones prácticas hemos dedicado una nueva página al final del libro en la que se nombra a las personas que hicieron posible la publicación gracias a su compra anticipada. Si desean un ejemplar sólo tienen que decir en el transcurso de esta semana y por las diferentes vías de comunicación disponibles: “quiero un libro”. Luego esperar la respuesta y si hay confianza, que seguro la hay, entrarán en el listado bajo el título “La Geografía del Mar se imprimió gracias al aporte de...”


Pienso este texto como un fanzine por su contenido contrahegemónico, pero en realidad creemos que será un buen libro gracias a su formato y diseño gráfico.

Sin más, les deseo lo mejor para este nuevo año que está empezando.

Con todo cariño,

Lucía





Barrio Alfar 



Barrio Pueyrredon












Dedicatoria de La Geografía del Mar


“Hoy que es tiempo de ser luz 
esa es mi revolución 
Llenar de amor mi sangre 
y si reviento 
Que se esparza en el viento 
el amor que llevo adentro 
Esa es mi revolución”.
Mi Revolución: Cuatro Pesos de Propina

“La docencia es una profesión emocionalmente apasionante, profundamente ética e intelectualmente exigente; cuya complejidad solamente es vivida por quienes ponen el cuerpo y el alma en el aula” 
Fullan

“Tanto antes como ahora pienso que el periodismo es libre o es una farsa”.
Rodolfo Walsh 

A mis colegas

Creo que cuando se escribe siempre se tiene en mente el diálogo con alguien aunque muchas veces, nos cueste identificar bien en quién, o en quiénes, estamos pensando cuando escribimos. En “Frutillas” me resultó una buena idea pensar en “mis estudiantes” cada vez que me aparecían dudas con respecto al estilo de texto. Ante el titubeo acerca de cómo transmitir un concepto me resultó útil preguntarme a mí misma “¿Esta frase se entendería si tratara de explicarla en un curso?” “¿Sonarían muy fuertes esas palabras en el aula? ¿Estoy subestimando o por el contrario estoy sobreestimando sus capacidades de comprensión y lectura? ¿Es una información útil para adolescentes?

Todo lo que escribí en “Frutillas” puede leerse en cualquier  aula sin que se presenten mayores problemas y al mismo tiempo es útil para impulsar actividades motivadoras en espacios por fuera del sistema educativo oficial.

Si bien mis estudiantes recibieron muy bien el libro anterior (y les quiero agradecer por eso)  fueron ustedes quienes lo leyeron con entusiasmo y compromiso: personas que aportan, o tienen la intención de aportar, desde la educación o la comunicación, como una forma consciente de cambiar la cultura. Quiero igual reconocer a esos seres interesados y respetuosos por el ambiente que vieron en el libro su potencial facilitador para desarrollar agroecología y permacultura. También son “mis colegas” especies del Reino Animal que conociéndome o no, pudieron  rescatar del libro su simpleza y eficacia a la hora de compartir saberes y hacer cosas por el buen vivir.  

A ustedes, mis compañeros y compañeras de trabajo durante estos últimos años, es que va dedicado este libro que están empezado a leer. Por eso, se encontrarán con un lenguaje más relajado a la vez que uso palabras o ideas que requieren un mayor vuelo intelectual. 

Con respecto a mis intenciones espero que este material didáctico nos sirva para hacer de nuestras labores diarias algo más ameno y eficiente y que podamos encontrarnos con nuestras ideas más puras acerca del significado que ocupa en nuestras vidas tener la capacidad de enseñar y comunicar en absoluta libertad.

No sólo me parece, si no que tengo la convicción, que soy la persona que soy, gracias a mi obstinación por trabajar siempre en equipo. Así fue que ni bien tuve a cargo mis primeras horas docentes, me reuní semanalmente con colegas para planificar, compartir textos y ejercicios y casi casi al mismo tiempo, me juntaba con amigas para analizar y proyectar espacios de radio en donde pudiéramos aportar en la difusión de ideas que promovieran la igualdad de derechos en todos los planos, sobre todo en el plano sexual. Es haciendo que nos equivocamos y el desafío es rodearse de gente dispuesta a reparar los daños en equipo aprovechando el error como maestro en este viaje. 

Hace poco un estudiante avanzado de un profesorado me contactó para hacerme una entrevista que le serviría para aprobar una materia didáctica que estaba cursando, y mientras le estaba contando algunas de las actividades que propongo en el aula y que ahora finalmente comparto en este libro, me interrumpió para preguntarme: ¿Y de dónde sacás esas ideas? A lo cual, después de pensar un segundo, le respondí: las invento, o las recreo de otras que vi. 

Lo que se encontrarán en este libro, son experiencias aúlicas que pongo a disposición de ustedes para enriquecer la práctica pedagógica. Para mí estas tareas que comparto, son la forma que encontré de sobrevivir en un sistema que por su misma condición de sistema, trata de alienar el trabajo. 

“La Geografía del mar” es una sucesión de pequeñas cosas. Cosas simples y lindas que hice el año pasado mientras intercambiaba en distintas presentaciones los textos publicados en “Frutillas”. 

Al final de este libro, comparto algunas técnicas para aquietar la mente facilitando la concentración y la conexión con el cuerpo. Es un resumen de mi visión acerca de la importancia de iniciarse en la respiración profunda y la meditación consciente. 

Sin más,
Les abrazo con el corazón. 
Lucía

Lola de Amuyen
Luchy de la EES n°3


Preguntas y respuestas sobre "La Geografía del Mar"


Después de un año de escritura ya está por salir "La Geografía del Mar. Un libro con relatos y mapas escolares".

¿Cómo surgió este libro?

La Geografía del Mar se fue gestando en base a la recopilación de consignas que me fueron útiles para realizar la tarea educativa sin usar la guía de “preguntas y respuestas” con las que se trabaja habitualmente en las aulas. En mi libro anterior (“Frutillas, un libro sobre educación y trabajo”) compartí 4 evaluaciones con sus distintos resultados como para ejemplificar mi propuesta pedagógica. En este nuevo libro publico más consignas con las respuestas estudiantiles (algunas en formato de texto y otras con imágenes). Es un material que resume cómo desarrollé mi práctica durante 2017 en cuatro establecimientos educativos del ámbito público, privado y cooperativo de la ciudad de Mar del Plata.





¿Qué contenidos tiene este libro?

Podrás ver mapas inventados en el aula, leer relatos geográficos sobre barrios de Mar del Plata realizados por adolescentes de 13 y 14 años, diseños de tapas de fanzines sobre temas vinculados a la Geografía física y social, entrevistas sobre la pesca, características del pastizal pampeano costero, evaluaciones integradoras y teoría acerca de la importancia de mejorar la concentración mental e iniciarse en la práctica de la meditación.

¿Cómo lo consigo?

El libro se hará físico una vez que se recaude el dinero necesario para pagar los costos de producción. Podés encargar tu ejemplar y se te dará un bono de color azul con el diseño de tapa a cambio del dinero. Se anotará tu nombre en una planilla y se te entregará el ejemplar el día de la presentación. Estamos organizando un financiamiento colectivo con compra anticipada.

¿En qué consiste el financiamiento colectivo?

Es una forma de recaudación en donde se establece un presupuesto y las personas colaboran a través de dinero recibiendo una recompensa a cambio: en este caso el libro. Es una manera autogestiva de lograr que el proyecto sea posible. La idea que nos acompaña es que sin intermediación el mensaje llega más claro.

¿Cuánto sale?

Sale 300 pesos durante noviembre, diciembre y enero y 350 a partir del día de la presentación.
Necesitamos vender 280 libros en forma anticipada para poder imprimir. Hay tiempo hasta el 15 de enero para recaudar el dinero.

¿Cuándo y dónde se harían las presentaciones?

El 16/2 en Mar del Plata y el 22/2 en Buenos Aires.

¿Qué pasa si no puedo ir a la presentación?

Se acordará un punto de encuentro posterior para las personas que no puedan asistir al evento.

¿Qué pasa si no se llega a juntar el dinero?

Si en estos 3 meses no podemos vender 280 libros te regalamos el link con el libro on-line hasta que encontremos otra manera de financiarlo. Deberás esperar más tiempo (es el riesgo que se corre al fomentar el comercio justo). Existe la posibilidad de gestionar financiamiento externo pero preferimos optar por desarrollar y fomentar la economía local y el cooperativismo.

¿Cuántos ejemplares se proyectaron en total?

La primera edición es de 500 y en el presupuesto está contemplada una partida para volver a editar más en el que caso que la demanda lo amerite. Estamos replicando la misma dinámica que con Frutillas. Un libro sobre educación y trabajo. Creemos que es posible lograr que la primera edición también se agote aunque esta vez asumimos mayores riesgos debido a las variaciones de precios que está teniendo el mercado. Nos tranquiliza saber que son números relativamente chicos los que estamos manejando.

¿Qué características “físicas” tiene?

Este nuevo libro se imprimirá con el mismo tamaño que tiene Frutillas (20 x 14 cm) porque es la medida en la que menor desperdicio de papel hay. Cuenta con aproximadamente 100 páginas de texto y 80 imágenes a color. El texto está escrito con palabras simples y en lenguaje incluyente sin usar “x” ni “@” porque, si bien son signos bienintencionados, muchas veces complican la lectura. Las imágenes fueron capturadas y editadas por Marcela Golfredi. La tapa también será de papel reciclado sin plástico y con diseño de Martín Gorricho.


¿Va a estar disponible en librerías?

La Geografía del Mar ya tiene código ISBN para ser catalogado en librerías de Argentina y de otros países también. La distribución será a través de un pedido directo con la editorial.

¿Esta forma de venta es legal?

Sí. Está todo en regla y hay designado un contador responsable que seguirá los movimientos de cerca.

¿Cómo hago para asegurarme mi ejemplar?

Lo podés pedir mandando un mail a la editorial gorricholucia@gmail.com con el asunto: quiero 1 libro y te respoderemos con el número de CBU o un contacto telefónico para la colecta manual según lo que te resulte más cómodo. Sólo necesitás darnos una dirección en Mar del Plata o en Buenos Aires. En preventa no vamos a hacer envíos a ninguna otra localidad.

¿Hay otra manera de ayudar?

Si. Necesitamos semillas de plantas comestibles y árboles en macetas para regalar en la presentación del 16 de febrero. Si querés aportar de esta manera mandá un mail con el asunto “plantar un libro” y la descripción de tu aporte.

¿Tener el bono significa tener acceso a la presentación?

No. El evento será gratuito pero con lista y la misma se armará más adelante. Es decir, no será requisito haber comprado un libro para poder estar en la presentación.

¿Cuándo empieza la preventa?

Ya empezó!

¡Gracias por acompañar este proyecto!

Lucía

Contactos:

@gorricholucia (Instagram y Twitter)

gorricholucia@gmail.com

Facebook: Frutillas libro



La emoción de compartir Frutillas


Mientras escribía mi primer libro dudé muchas veces acerca de si era conveniente o no publicar el nombre de Gabriela, la autora de las respuestas a la evaluación que se hizo viral. Finalmente lo consulté con ella, le leí una tarde el borrador del capítulo 1 y me dijo sin dudar que si, que “Gabrielas hay muchas”. 

El mes pasado me tocó hacer una nueva presentación de “Frutillas”, esta vez en Miramar, en el marco de una Feria del Libro que organizó un instituto de formación docente de esa ciudad. 

Compartir Frutillas me resulta fácil: sólo llevo un flyer con el diseño de tapa, un exhibidor individual violeta y algunos libros para vender. Nada más. Si la organización del evento considera que habrá más de 30 personas pido que haya micrófono para no forzar la voz. Cuando se organiza una presentación trato de llegar antes para conocer el lugar y saludar con tiempo. Esta vez me recibió Santiago, un profe del Instituto, que enseguida se movió para conseguir una portabanner para que el cartel se luzca y asegurarme un buen lugar cerca de la entrada del “Aula Magna” donde iba a ser la conferencia. Cuando le conté sobre el contenido del libro, exclamó: 

Ah! ¿Sos vos? Yo trabajé con el texto en varios cursos. ¡Qué bueno conocerte!

Y entonces, nos volvimos a saludar ya desde otra complicidad. Desde ese lugar de saber que estamos hablando entre personas que compartimos el compromiso por el trabajo docente desde valores similares. Nos fuimos a almorzar a un parque que está cerca del instituto y que para mi sorpresa y la de Marcela, la fotógrafa que colabora con la editorial, tenía un hermoso laguito llenos de pájaros con un islote en el medio. Excelente lugar para meditar y relajarse antes de hablar.



Volvimos para probar sonido y luces (siempre me acomodo a lo que hay pero en general todo se puede mejorar un poco más) y a las 17:10 arrancamos. Me presentó Luz Ceverio, una colega que fue mi docente en Humanidades y que por distintos motivos la vida siempre nos está juntando. Tenía una hora para contarles “todo”. Empecé por la historia del libro y les hablé del contenido y los pasos que di para poder imprimirlo. 

Si algo me sigue sorprendiendo de “Frutillas” es la cantidad de información que tiene en tanto poco espacio. Creo que uno de los motivos por los cuales gusta es porque no se pierde el tiempo al leerlo, todo lo contrario: es un libro motivador que da esperanzas en medio del derrumbe civilizatorio que estamos viviendo. 

Me doy cuenta que hablo de "Frutillas" con un amor que contagia. Aprendí en este tiempo que cuanto más coloquial y simple es el discurso mucho mejor es la aceptación y el intercambio. A pesar de la distancia por estar arriba de un escenario, logro crear un clima de complicidad y amistad que se siente en el ambiente. Los últimos 15 minutos fueron para preguntas y comentarios y por suerte pude hacer el espacio para recalcar acerca de la importancia de destinar financiamiento en educación (un detalle no menor en el contexto de un nuevo intento de vaciamiento de la educación pública y gratuita en Argentina).

Estoy convencida de que una de las maneras de mejorar el rendimiento académico es valorando el trabajo docente y manteniendo los edificios en las mejores condiciones posibles. Para mí poco se puede enseñar y poco se puede aprender si el personal no recibe remuneración suficiente y si los edificios no son seguros ni amables para permanecer en ellos. Luz, la colega que me presentó, tenía una tarjeta en su camisa que decía “docentes en lucha”.


Después vino la firma de libros y se presentó una chica de unos treinta años que me dijo:

“Soy estudiante de este Instituto. Ya leí tu libro. Vos no me conocés pero una vez te escribí por mail para contarte mi historia y me respondiste.”

“¿Cuándo? ¿Qué mail?”, le pregunté. 

Buscó en su celular y me lo dejó apoyado sobre la mesa donde estaba firmando como para que lo vea mientras tanto. Tuvimos que dejar la sala y salí con el celular de ella en la mano sin haberlo podido leer pero cuando encontré el lugar y el tiempo en el hall lo miré y decía esto:

Hola Lucía ¿Cómo estás? Mi nombre es Liliana. Hace tiempo tengo ganas de escribirte para felicitarte y agradecerte el valor que tenés para mostrar al mundo una realidad que siempre estuvo a la vista pero “nadie ve ni sabe”. 
Yo tengo 36 años, soy hija de bolivianos que llegaron a Mar del Plata a finales de los 70 y vinieron a trabajar a las quintas. Crecí de igual manera que crecen esos niños de la frutilla, con todo lo que encierran los problemas familiares también. Hoy siendo adulta puedo ver todo aquello y deseo que cambie y puede suceder mostrándolo a la sociedad que estigmatiza erróneamente. 
Cuando leo tus artículos me emociono y lloro, parece verme a mi misma.
Felicitaciones por el libro y espero seguir leyendo cosas tuyas. Saludos.

La busqué con la mirada y ahí estaba. La abracé y lloramos juntas. Me decía al oído “Mi infancia fue como la de Gabriela. Mi infancia fue como la de Gabriela. Yo soy Gabriela”.

Agarradas de las manos seguimos hablando de la formación docente, de las prácticas profesionales, de cómo hacer para no dejarnos contaminar por esas personas que gratuitamente nos agreden, nos cuestionan, nos atacan sin conocer la mayor parte de los acontecimientos. ¿Qué hacemos cuando nos desaprueban y nos critican por que sí? ¿Qué se hace con los comentarios que buscan frenar nuestro vuelo, nuestro deseo irrefrenable de aprender y enseñar en libertad?

Ni nosotras dos ni Gabriela lo sabemos bien. Pero lo que sí sabemos es que los mensajes, los mails y sobre todo lo abrazos como estos, funcionan como una especie de “burbuja todopoderosa” que bloquea las ideas ajenas destructoras y limitantes. 

En lo personal ya no tengo más tiempo para detenerme a pensar en las agresiones que recibí y sigo recibiendo por mi forma de ser. Decidí dedicar esta vida a sembrar valores de amor más allá de la hostilidad de esos seres que cada vez que se expresan dejan en claro que no están en paz con sus vidas y por ese motivo no colaboran en nada con la paz general. 

En Miramar conté detalles que no están en "Frutillas" sobre cómo agredieron a Gabriela por su texto y ahora Liliana me contó como la agreden a ella en algunas materias de la carrera por no querer (o no poder) adaptarse a la norma. 

Cada presentación de este libro me acomoda, me ordena, me anima a seguir por el camino de las letras y la expresión desde el alma sin pensar en la aprobación externa. No me importa no ser parte del “rebaño” porque sencillamente pienso que no somos rebaño de nadie. 

Ojalá mis palabras, cada vez más sentidas y menos pensadas, sirvan para darles fuerzas a todo el mundo que las lea, pero sobre todo quiero que mi cariño llegue a quienes saben, desde lo más profundo, que todavía hay tiempo de evolucionar como especie y para eso necesitamos con urgencia otra educación donde nos sintamos a gusto y podamos liberar y aportar todo nuestro potencial creativo. 

A “las grabrielas” y a “las lilianas” dedico mi trabajo. 






Práctica con brotes y germinados


Este último mes estuve compartiendo en Instagram fotos de brotes de distintas especies. Algunos de estos brotes nacieron de activar las semillas en mi casa y otros surgieron como resultado de un trabajo práctico que impulsé en las escuelas donde trabajo actualmente.

El programa de contenidos de Geografía incluye el tema de las actividades económicas en general y  dentro de esa unidad se encuentra el abordaje de la agricultura en particular y me parece importante, como práctica pedagógica, revalorizar desde los contenidos el rol de las semillas dentro de la producción. También me resulta útil enseñar desde la Geografía local y sobre todo desde una visión práctica de la Ciencia. Por eso en el aula no sólo propongo el análisis y estudio de conceptos teóricos sino que busco impulsar actividades que impliquen relacionarse directamente con los contenidos. El objetivo central es incentivar buenos hábitos que fomenten el desarrollo de la Permacultura concibiendo a la semilla como base de la actividad agrícola porque no importa qué tan urbana sean nuestras vidas, nuestros cuerpos dependerán siempre de la agricultura.

A continuación, comparto la guía de actividades, algunos consejos y comentarios por si quieren replicar la tarea y fotos ilustrativas. 

Trabajo Práctico: Hacer germinar 3 semillas de distintas especies de plantas comestibles.

Materiales:
  • Frasco o vaso. Recomiendo recipientes que suelen ser considerados desechos como por ejemplo los de lácteos.
  • Algodón
  • servilleta de papel, tela o gasa.
  • agua
  • tierra (opción almácigos)
  • semillas de 3 especies diferentes
  • etiquetas
Procedimiento:

GERMINADO EN ALGODÓN
(para semillas grandes como por ejemplo: zapallo, zapallito, porotos, maíz, lentejas, habas, etc.).

Poner el algodón en el frasco limpio, tapar con la servilleta de papel, agregar 3 semillas de la misma especie y mojar con agua. Cubrir y etiquetar.
En la etiqueta debe decir: nombre de la especie y fecha.
Esperar algunos días, abrir y fotografiar.

Brotes de lentejas. Foto: Etienne 

Si se quiere continuar con la actividad es una buena idea poner tierra en un recipiente tamaño taza con orificios en la parte inferior y “plantar” el brote en el mismo con las raíces en la tierra y los cotiledones hacia arriba en contacto con la luz. Eso se llama plantín.

 Fotos: Santiago Escujuri

GERMINADO EN TIERRA – ALMÁCIGO -
(Para semillas chicas como el tomate, el morrón, rabanito, albahaca, etc.)

En una bandeja de plástico, una cubetera de hielo o en una caja de huevos poner tierra de primera calidad hasta casi el tope. Luego poner las semillas dispersas. Humedecer la tierra y rociarla con agua las veces que haga falta.

Esperar algunos días y fotografiar. 




Lo que se obtiene con cualquiera de estos procedimientos son brotes, es decir semillas activadas. Las mismas al "abrirse" dejan salir por un lado una pequeña raíz y por otro, un cotiledón. 

Tiempo: depende de la especie (entre 3 días y 15 es lo más habitual).

Tengan presente este sabio consejo de Rafael de la Feria Verde de Mar del Plata, productor de alimentos vivos: “el manejo con las semillas es experimental”. Una vez más, el aprendizaje consiste en “prueba y error”. Si hay un exceso de agua la semilla se pudrirá y no brotará pero si hay poca agua no tendrá la energía suficiente para brotar y la experiencia no resultará exitosa. 

 En la foto se pueden ver los dos cotiledones y
 las dos primeras hojas de un brote a partir de una semilla de poroto.
Conviene hacer el trasplante cuando la planta ya tenga al menos tres o cuatro hojas.

¿Y después qué?

En la escuela, yo califico sólo por hacer brotar 3 semillas distintas. Si quieren brotar más (algo que suele ocurrir en forma espontánea) mejor aún. El seguimiento del brote es optativo. Pueden continuar sacando fotos del desarrollo y luego publicarlas en Internet y de esta manera se alentará a más personas a producir alimentos en sus propias casas. 

Si el plantín crece y se desarrolla, será necesario trasplantarlo a tierra. Quienes no cuentan con terreno disponible pueden regalar el plantín a alguien que si tenga espacio y quiera continuar con los cuidados. En Mar del Plata otra buena opción para las huertas urbanas agroecológicas son los terrenos baldíos y los márgenes de la vía del tren pero en ambos casos suele ser necesario el trabajo comunitario.

La planta en tierra necesitará buenas condiciones de agua y luz. Puede que resulte necesaria también una valla de contención o alguna señalización importante para que nos las rompan ni las pisen.

Recuerden que los peores enemigos de las las huertas urbanas son las personas ignorantes y los perros (en ese orden). Sin embargo, la gran mayoría de estas especies de mamíferos, logran valorar y disfrutar de las ventajas de la huerta en su propio hogar y siguen de cerca el desarrollo de las plantas aunque no se tomen el tiempo que hay que destinar a los cuidados. Lo más importante es que vivencien como con poca pero constante atención las plantas podrán ser unas pequeñas generadoras de alimentos con valores nutricionales y con sabores más intensos que los que se suelen conseguir en las verdulerías.

El mejor momento para iniciar una huerta fue hace un año. El segundo mejor momento es ahora.

¡Mucha suerte!

 Germinados de Santiajo Escujuri :)



Financiar un sueño colectivamente


Parece mentira pero se cumplió un año de la presentación de Frutillas, mi primer libro. Son tantas las historias y acontecimientos que surgieron en mi vida a partir de esta publicación que necesitaría escribir un nuevo libro para poder contarlas, desde viajes para compartir la experiencia, pasando por los mails que me hicieron llorar, hasta abrazos inesperados de personas que sin haberlas visto nunca antes, me agradecieron por mi valentía para ponerle palabras a lo obvio y trasmitir un poco de esperanza.

Voy a seguir agradecida de por vida por todo esto que me pasó y me sigue pasando. Pero esta vez, quiero mencionar especialmente a aquellas personas que compraron “Frutillas” sin que el libro estuviera impreso y era sólo una maqueta de papel sin diseño. La lista que comparto y que fue planilla activa de Excel hace más de un año está formada por la gente que creyó en mí y en mi obra. Son amigos, amigas, familiares, colegas, periodistas...que entendieron la importancia vital del financiamiento colectivo. No como una moda, no como una estrategia de venta, si no como una necesidad del libro: fue la mejor forma que encontramos para sacar a la luz mis ideas sin vender el alma a nadie. Todo se hizo tal cual lo quisimos.

Un libro vivo necesita de cuidados en todo su recorrido pero el nacimiento, ya lo sabemos, es trascendental. Gracias a ustedes, Frutillas existe.

Lista de aportistas de Frutillas:

Rafael González

Yamila Setti

Adriana Soler

Jorge Ruggiero

Agustín Nogueira

Federico Bacalini

Mariano García

Carolina Pavia

Miguel Kelly

Lilia Hernandez

Soledad Mercere

Robert Meyer

Guillermina López

Sofía Morales

Federico Polleri

Mabel García

Elizabeth Chiclana

Esther García

Adriana Juarez

Silvia Lener

Haydee Espina

Graciela Catalano

Elizabeth García

Elsa Elhalem

Virginia Bruschetti

Romina Solsona

Diego Izquierdo

Martín Zelaya

Mabel Maldonado

Juanita Rosenfeld

Juan Gasques

Marcelo Di Luciano

Silvia Mercere

Francisco Gorricho

Gilda Genovali

Laura Tumini

Estefanía Patti

Martín Gorricho

Nacho Rey

Gabriela Meyer

Silvia Berazategui

Diana Otero

Eduardo Roig

Luciano López

Marcela Golfredi

Susana Filacanavo

Lorna Paez

Maite Pereyra Amilkar

Gonzalo del Blanco

Fernando Moyano

Jimena Salas

Juan Marcelo Cingolani

Inés Canale

José Verón

Paola Galano

Vanina Rodriguez

Daniel Nimes

Marcela Lescinskas

Alejandra Cornide

Lola Primo

Patricia Zelaya

Olga Zelaya

Olga Vecchio

Rafael Blanco

Mauro Perrota

Cecilia Alemano

María Fernanda Brito

Goldfeder Irene

Guillermo Castro

Angelita Tasca

Laura Fernadez Cordero

María Sol Weiskes

Esteban Simoes

Graciela Filacanavo

María Elisa López

Vanesa García

Mariana Di croce

Lorena Videla

Loreta Russo

;)


La Geografía del Mar y las correcciones finales

No sé si ya lo sabían pero estoy escribiendo mi segundo libro. Se llama "La Geografía del Mar" y cuenta con ejercicios prácticos (inventados o recreados) que hice el año pasado en las escuelas donde trabajé. 
Ahora me encuentro en la etapa más difícil: la de corregir. Es así que voy compartiendo algunos fragmentos con personas de confianza para que me marquen errores y opinen sobre el contenido. Después me siento otra vez en la computadora a releer y mejorar lo que yo pensaba que ya estaba listo. Lleva tiempo porque las palabras y los signos no me dan igual. Busco además que haya un ritmo, que no aburra y sobre todo, que se entienda.
Esta semana se acercó para saludarme una ex estudiante que es muy lectora y super aplicada, de esas adolescentes que se destacan por su dulzura y responsabilidad. El año pasado mientras cursaba conmigo me preguntó si podía donar un ejemplar de "Frutillas" a la Biblioteca Pública Municipal y le dije que si. Se ofreció además a llevarlo porque me comentó que iba seguido a buscar libros de ahí para leer. 
Nos encontramos en un acto escolar y me preguntó por "La Geografía del Mar". Le conté lo de la etapa de correcciones y le interesó la propuesta de leer algunos adelantos. También le pedí que me mandara la descripción del barrio del colegio que había hecho ella el año pasado porque estaba interesante para incorporar como ejemplo al capítulo 3 (Relatos sobre barrios). Fue así que intercambiamos los mails y le mandé algunos fragmentos del nuevo libro en archivos adjuntos (dedicatoria, cómo se pensó este libro, cómo se lee este libro y el índice) y además un dibujo sobre los accidentes costeros hecho por Lucas de Amuyen. Comparto el texto con su respuesta porque me hizo llorar de emoción. Sus líneas (que incluyen emoticones de carita feliz y corazón brillando) impactan en mi cuerpo como un aliento de cancha llena que me da ánimo para llegar al cierre de mi obra y permitirme otra vez el placer de publicar. 
...

¡Hola! Es genial, profe. Muy vos, como siempre😁 y eso es lo bueno. ¡Espero con ganas el libro terminado! Y ojalá llegue a todavía más manos que Frutillas.
Adjunto te dejo el texto sobre el barrio (tremendo releerlo y ver todas las cosas que cambiaron en la zona desde entonces jaja). Si necesitás algo más, algún trabajo del curso, lo que sea, avisame.
¡A no dejar de escribir! Besos💖

Frutillas disponible en Internet

Si querés leer el libro sólo tenés que hacer click en el siguiente link:
Frutillas​ un libro sobre educación y trabajo.

Ella ya les contará más


¿A Gabriela la volviste a ver? ¿Cómo está su familia?
Son preguntas que surgieron desde la aparición de Frutillas y que todavía hoy me siguen haciendo.

Algo de lo qué pasó en su vida lo publiqué en el capítulo uno; pero otras cosas, algunos detalles que hacen al todo de la historia, quedaron afuera. Con mi primer libro busqué teorizar y proponer un diálogo sobre el sistema educativo en general y el trabajo en particular, desde mi punto de vista. Es decir, a partir de mi experiencia de vida y no de la de ella (Gabriela ya tendrá tiempo de escribir y publicar lo que quiera, si es que así lo desea).

Sin embargo, pasaron muchas cosas y creo que es momento de empezar a compartir algo de “lo íntimo” porque siento que hay gente interesada, de corazón, en su bienestar.

Este jueves me llamó por whatsapp su papá, y no lo noté bien. Su esposa está trabajando en otra provincia y, como a muchas familias, no les está alcanzando el dinero para llegar a fin de mes. Su lengua es el quechua y, si bien comprende el español, le cuesta expresarse con fluidez en nuestro idioma. Dice que a sus hijos varones no les dan trabajo por lo que pasó aquella vez con la evaluación de Gabriela.
-Yo a veces no estoy bien, señora Lucía - me dijo.
Le pregunté en qué podía ayudarlo, qué necesitaba. Me respondió: -¿Usted no podría venir a ver a Gabriela? Yo no puedo hablar con ella, no nos entendemos.
Sí -le dije-, este domingo voy.

Me acompañaron Alejandra, una bióloga especializada en acuaponia, y su hijita Sofía de dos años, que por esas cosas de la vida estaban parando en mi casa.

Llegamos a La Peregrina en el auto que nos prestó mi mamá. Nos recibió Daniel, su papá. Estaba también Juan José, su sobrino, el hijo de Cristina; algunos perros y muchas gallinas. Gabriela no estaba. La noche anterior había tenido una fiesta de 15 y se había quedado a dormir en la casa de una amiga.
- Está en el mismo lugar a dónde la fue a ver la otra vez. Me olvidé de decirle que usted iba a venir, me dijo Daniel.

Alejandra y Cristina se pusieron a hablar mientras Sofía y Juan José jugaban con las gallinas.
Daniel empezó a contarme su vida, sus problemas, sus miedos (trabaja sin parar desde los 11 años). Yo opinaba de todo y le daba palabras de tranquilidad y aliento.
Le hablé de lo afortunado que es al tener una hija como Gabriela, que en el siglo XXI los valores son otros que los de antes, que él tiene que aprender a confiar y a recibir. Le dije que Gabriela es una adolescente que tiene mucho potencial y que es un desafío acompañar el crecimiento de una chica como ella. Daniel no le perdona haber perdido su puesto en Tamara porque, entre tras cosas, era un trabajo en blanco.

Continué explicándole que el problema son los malos tratos que recibían en ese lugar y también los químicos que utilizan para producir. Que lo que está mal es el sistema de producción y no las personas que lo denuncian. Que Gabriela fue sincera. Y la verdad, a veces, duele.

- Usted tiene el desafío de acompañar a su hija valorando su capacidad. Ella no es responsable de la crisis económica y política que se está viviendo.

- ¿Usted no podrá hablar con ella? Yo quiero que nos sentemos en una mesa y hablemos, señora Lucía, como si fuera una psicóloga, -me pidió Daniel.
- Voy a buscarla. Volvemos y hablamos -le digo.

Gabriela se sorprendió al verme. Nos abrazamos un rato, entre algunos charcos de barro, y se fue a preparar para volver a su casa con nosotras. De camino, ya en la ruta, fuimos contándonos un poco de nuestros días.

Llegamos y entramos a la casa. Antes de sentarnos, alrededor de una mesa con mantel, abracé a Gabriela otra vez. La notaba triste, enojada y nerviosa.

Empecé hablando yo. Le dije que sabía que extrañaba a su mamá pero que, mientras la esperaba, tenía que hacer sus tareas lo mejor posible. Que la vida es corta y que, en general, recién valoramos lo que tenemos cuando lo perdemos. Que en invierno todo suele ser más difícil, pero que hay que aprovechar todo lo que nos pasa para aprender. Que su papá no se lo decía pero que la quería mucho y estaba preocupado por ella.
Después habló Daniel.
- Yo me rompo el lomo trabajando. Todo lo hago por ellos y nadie se ocupa de mí. Nadie me atiende. Yo no existo para ella.
Gabriela no hablaba, miraba hacia abajo. La tomé de la mano y le dije que no tuviera miedo en decir lo que le molestaba; que dada la situación, era natural que estuviera enojada. Que están pasando muchas cosas en el país y en el mundo y como es tan sensible, a veces es lógico sentirse mal. Que las injusticias son lo más difícil de entender.

Alejandra observaba el momento y asentía con impecable atención. Llegaron los mates y nos convidaron con pan casero que Daniel había amasado, la noche anterior, y cocinado en un horno de barro. Lo compartimos con alfajores que llevamos nosotras y unas frutillas Dole que nos regalaron.

Gabriela empezó a hablar. La escuchamos y comentamos temas vinculados a la escuela. Justo al otro día tenía evaluación de Geografía. Fue a buscar la carpeta. Repasamos la guía e hicimos un resumen sobre la Guerra Fría, el fordismo, el toyotismo y las diferencias entre el Estado Benefactor y el Estado Neoliberal.
Después de la tarea hablamos de su próxima fiesta de 15 y de qué tipo de ropa se quería poner.
Sofía, finalmente, logró alzar una gallina. Daniel y su hermana Cristina estaban afuera trozando otra que, ya desplumada, sería la cena de esa noche.
Nos despedimos. Nos invitaron a volver a la casa cuando quisiera y Daniel me repitió una oración que me dijo el día que lo conocí y que yo ya había escuchado varias veces de mi abuela paterna:
- Que Dios la bendiga.

Me fui pensando cómo organizar mis tiempos para poder volver.
Entre tanto intercambio de palabras, me alegré de haberle recordado a Gabriela, en un momento, lo que le gusta hacer y para lo que tiene una habilidad indiscutible: escribir.
Ojalá se lo permita.